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"La pequeña habitación al final de la escalera"

Tras bambalinasHugo Hernández

Recuerdo que cuando niño, hace ya muchos ayeres, en aquellos años en los que los videojuegos no existían, jugaba con mis hermanas y mis amigos en la calle. Uno de esos juegos era pintar en el suelo el contorno de una casa, como si fueran las paredes e incluso algunos muebles y simular que vivíamos ahí.

Obviamente el juego obligaba a no cruzar por donde había una pared, pues ‘no se podía’. Capaz que ahí me empezó a gustar el teatro.

Hoy, que he visto mucho, muchísimo teatro (bueno, malo, regular…) me sigue fascinado pues el juego teatral (to play, le llaman en inglés a actuar) es inagotable, lleno de sorpresas, pues todo, o buena parte, está en la imaginación.

Eso es precisamente lo que me ocurrió cuando fui a ver La pequeña habitación al final de la escalera, que me encantó. Todo es de 10: texto, dirección, montaje, actuaciones, iluminación, música. De verdad, no exagero. Ésta es una de esas obras que todo aquel que gusta del teatro no se debe perder.

No alcanzaría el espacio para hablar en detalle de cada uno de los aciertos de esta puesta; por ello, me centraré en dos: La actuación de Karina Gidi y el diseño de escenografía de Jorge Ballina.

De ella he escrito en varias, muchas ocasiones que me encanta su trabajo, que cada vez que la veo está mejor; y esta obra no es la excepción. A manera de narradora, en su personaje de ‘Gracia’, Karina va narrando la trama de esta historia, una anécdota de la cual ella entra y sale, sin perder nunca el manejo completo del montaje, que recae casi por completo en sus hombros.

MARAVILLOSA

A Jorge Ballina una enorme felicitación, pues cuando creo que ya no podrá sorprenderme con otro diseño, lo hace y por mucho. No es en esta ocasión algo gigantescamente maravilloso como el musical ¡Si nos dejan!, que sigue en cartelera; no, en esta ocasión Jorge recurre a esa juego infantil de pintar con líneas (que aquí son de luz) los distintos espacios dramáticos.

GENIAL

A riesgo de resultar exagerado, que a fin de cuentas no importa pues el teatro es pasión y subjetividad, La pequeña habitación al final de la escalera nos permite apreciar el trabajo de quienes hoy por hoy, son la mejor actriz y el mejor diseñador de escenografía de nuestro país.