Los medios también tienen libertad política
DRAGONESEduardo Holguín
En las democracias modernas todos tenemos derecho a pensar como queramos y apoyar políticamente a quien nos de la gana. Esos derechos los tiene Juan Pérez, María López y cualquiera de los medios de comunicación, incluyendo Televisa y TV Azteca.
En toda sociedad desarrollada donde no se teme la pluralidad política coexisten, medios de comunicación para todas las preferencias, cada uno de los cuales presenta la realidad tal y como la percibe. Tómese el caso de la prensa escrita. Por ejemplo los conservadores españoles leen “ABC” y no “El País”. Los liberales estadounidenses prefieren el “New York Times” en lugar del “Wall Street Journal”. Es dudoso que un intelectual de izquierda mexicano opte por “Excelsior” en vez de “La Jornada”, o que un neoliberal peruano deje de consultar “El Comercio de Lima” como su referente noticioso cotidiano. Según el catedrático Luís Guillermo Solís Rivera la gama de opciones no sólo posibilita un adecuado equilibrio en la cobertura periodística, también permite, más allá de la esencial libertad de prensa, el ejercicio de la libertad de expresión, concepto más acorde con la noción moderna de una democracia participativa.
Si damos por válido lo anteriormente afirmado las preferencias políticas de los medios no debería ser motivo de escándalo ni de descalificación. Lo que sí es lógico que nos escandalice es que en México no tengamos opciones electrónicas para informarnos y/o para nutrirnos de análisis editoriales y de puntos de vista diversos.
Es por ello que celebramos que, ayer miércoles, la Cofetel anunciara la primera licitación de frecuencias de televisión en la historia del país. Lo que significa que se sentaron las bases para la licitación de canales de televisión digital que podrían traducirse en una tercera y hasta una cuarta cadena nacional, que daría cobertura a 93% de la población.
A pesar de que todavía será largo y tortuoso el camino para que opere una nueva cadena nacional no podemos dejar de felicitarnos por el paso que hemos dado en materia de competencia en el sector de comunicaciones.
Porque con competencia es como lograremos la mentada democratización de los medios y no coartando el derecho de cualquier medio a expresar lo que quiera y a apoyar a quien le venga en gana.








