EPN, AMLO y Televisa
Carta de viajeCarlos Tello Díaz
La relación de las televisoras con los candidatos que van hoy a la cabeza de las encuestas dominó el debate del 6 de mayo —sobre todo el posdebate. Y es probable que así vuelva a suceder este domingo. Qué bueno, porque nos da la oportunidad de conocer mejor una relación que es clave: la de los medios con el poder. Estamos acostumbrados a escuchar que Peña Nieto es un producto de Televisa. Nos sorprende, en cambio, oír lo mismo de López Obrador. Pero uno tiene una deuda tan grande como el otro con la televisión, sobre todo con Televisa. Aquí la quiero reseñar.
Enrique Peña Nieto tuvo su primer contacto con Televisa en enero de 2005, al ser designado candidato del PRI en la elección para gobernador del Estado de México. En esa empresa conoció al equipo que le llevó su estrategia durante la elección: que le diseñó su campaña, le produjo sus spots y le planeó sus pautas de publicidad en televisión. A partir de su triunfo, Peña Nieto reafirmó su relación con Televisa. Era al principio una relación sobre todo comercial (el gobernador del Estado de México era uno de los mejores clientes de la empresa) aunque con el tiempo la relación fue también personal, de amistad con los altos ejecutivos de la televisora, sobre todo con el responsable de ventas. ¿Fue también una relación política? Todo indica que sí, mientras los interesas de ambos coincidían. No siempre coincidieron —y hay señales de que estuvieron cerca de hacer crisis. Tampoco fue una relación de exclusividad. Marcelo Ebrard, por ejemplo, recibió de la televisora un trato muy similar al de Peña Nieto. Y la televisora también ofreció asesoría en marketing político a los candidatos del PAN, como por ejemplo a la hermana del presidente Calderón. Desde finales del siglo XX, con el estallido de la competencia democrática en el país, los políticos necesitaban más que nunca, para ganar las elecciones, el apoyo de los medios de comunicación, sobre todo la televisión. Y muchos necesitaban también apoyo para armar sus estrategias de campaña. Ese apoyo lo comenzó a brindar Televisa, como también Tv Azteca. La pantalla era un medio que servía para vender toda clase de productos —entre ellos, desde hacía unos años, los políticos. Peña Nieto no fue la excepción sino la regla, aunque él, sin duda, pudo vender mejor su imagen. “Con todos los medios he construido una relación”, afirmó el candidato del PRI en su entrevista con Katia D’Artigues. “La relación que guardo hoy con los medios es la misma que López Obrador construyó con todas las empresas y medios en su momento, cuando fue jefe de Gobierno”. Fue similar en unas cosas, pero diferente en otras.
En 2005, cuando surgió Peña Nieto, López Obrador tenía ya una relación estrecha con Televisa. Como el gobernador del Estado de México, también el jefe del Gobierno del DF era buen cliente de Televisa. Andrés Manuel gastó más de mil millones de pesos entre 2001 y 2005 en comunicación, de acuerdo con las cuentas públicas dadas a conocer en el posdebate del 6 de mayo. Es válido asumir que la mayor parte fue a parar a la televisión —sobre todo a Televisa. Su relación comercial con la televisora más influyente del país fue también una relación personal. López Obrador tenía una amistad cercana con quien era, y es aún, el segundo en el mando de Televisa. ¿Fue también una relación política? Por lo visto sí. Había instrucciones en la empresa de cubrir todas las conferencias que daba por las mañanas López Obrador. Eso le permitía a él poner su agenda en la mesa, pues lo que decía por la mañana era comentado por el gobierno y luego discutido en los noticieros de la tarde y noche. Varios analistas lo señalaron. “La cobertura nacional que Televisa le brindaba cada mañana, a pesar de las insistentes súplicas de Fox a Emilio Azcárraga y a Bernardo Gómez de que no pasaran al Peje en el Canal de las Estrellas, sino en el canal local, esto es, en el 4, como correspondía, y que fueron en vano, le generó un índice de reconocimiento y de popularidad invaluables”, escribieron Rubén Aguilar y Jorge Castañeda. ¿Era en efecto lo que correspondía, transmitirlo por el canal 4? No, porque en el Distrito Federal, como en el Estado de México, los canales locales son los canales nacionales, y eso lo sabía tanto López Obrador como Peña Nieto.
Estar con López Obrador entre 2001 y 2005 no le impidió a Televisa estar en ese mismo periodo con Marta Fox. Y estar con Peña Nieto entre 2006 y2011 no le impidió, tampoco, estar en ese mismo periodo con Marcelo Ebrard. Televisa los apoyaba a todos porque necesitaba estar con todos: todos tenían algo que ofrecer, a todos les tenía algo que ofrecer. En el caso de López Obrador, sabemos que la amistad acabó transformada en odio después de la elección de 2006. En el caso de Peña Nieto no sabemos todavía cómo va a evolucionar esa amistad. Una cosa es cierta: nadie de los involucrados hará nada que atente contra sus intereses. Y sus intereses no serán siempre los mismos después de la elección.








