Y, ¿el nuevo rescate histórico cultural…?
DE NEBLINAS Y DON GOYOVíctor Bacre Parra
El próximo 26 de julio se cumplirá el sexto aniversario del fallecimiento de Alfonso Vélez Pliego, quien estudió derecho y se recibió de historiador, ambas disciplinas en la BUAP. Militante político de la izquierda, combinó con su formación y visión humanista
Alfonso Vélez Pliego fue, considero que junto con Luis Rivera Terrazas, uno de los dos mejores rectores que ha tenido la Universidad Autónoma de Puebla (UAP); por cierto, durante su gestión, le fue conferido el nombramiento de Benemérita por el Congreso del Estado, en su historia moderna y contemporánea.
El próximo 26 de julio del año en curso, se cumplirá el Sexto Aniversario de su fallecimiento. Estudió derecho y se recibió de historiador, ambas disciplinas en la misma BUAP. Militante político de las izquierdas, lo combinó con su formación y visión humanistas al darle prioridad, durante su rectorado, al rescate y defensa del patrimonio arquitectónico del centro histórico y cultural de Puebla y, por ello, ser nombrado representante del Consejo Internacional de Movimientos y Sitios (ICOMOS) organismo consultor de la UNESCO.
Vélez Pliego, nació un 18 de diciembre de 1946, en la ciudad de Puebla.
Realizó sus estudios básicos en el Colegio Humboltd. Fue también un buen investigador y un gran promotor cultural. Promocionó la desconcentración de la UAP hacia los municipios del interior de la entidad. Me tocó colaborar con él en el establecer la Escuela de Agrohidraúlica y la librería “Carmen Millán” en Teziutlán; Casa de Cultura en Teteles de Ávila Castillo, y otras instancias en la sierra Nororiental de Puebla (las primeras instalaciones y oficinas de la Cooperativa Tosepan Titataniske de Cuetzalan, fueron diseñadas por las brigadas multidisciplinarias que mandábamos por medio del servicio social a varias comunidades. Actualmente, la Caja de Ahorros “Tosepantomín” ocupa dichos espacios.
En Ayotoxco se construyeron más de 20 casas y se les consiguió una crédito de FONHAPO, a fondo perdido, para edificarlas. Se recorrían, periódicamente, con caravanas de difusión cultural en sus expresiones de música, coro, bailes y danzas, mimo, poesía, teatro y otras manifestaciones por varias comunidades y municipios de toda esa parte de la sierra. Apoyando y basándose en las actividades de docencia e investigación y en sus propias currículas, en un circuito de comunicación y de retroalimentación, creado por las funciones de extensión y de operación, que coordinábamos).
Al año de su muerte y, con ocasión de un homenaje y de presentar su libro, Agustín Grajales Porras, Director del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades, “Alfonso Vélez Pliego” –mejor conocido como “El Ponchito”–, mencionó: “Otra forma notable de rescate de la memoria (histórica y cultural de Puebla) fue la adquisición de numerosos inmuebles del centro histórico que enriquecieron el patrimonio universitario. A iniciativa suya, la Universidad adquirió, en 1973, el antiguo Colegio de San Jerónimo que albergó la Escuela de Filosofía y Letras. Posteriormente, durante su gestión como secretario general y rector, se adquirieron numerosos inmuebles: las Casa de las Diligencias, el Centro de Lenguas Extranjeras, la Casa del Alguacil Mayor., la Escuela de Artes, la Casa del Gobernador Calderón, la Casa del Arco, la Casa de los Muñecos, la Casa del Presno, el Edificio Arronte o la Casa de los Cañones, la Casa Flores Magón, la Casa Gabino Barreda, la Casa Sor Juana Inés de la Cruz, la Casa de la Reina, entre otras edificaciones. Finalmente, en el año de 1992, se logró de gobierno del estado, la donación de la Casa de la Aduana Vieja para albergar el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSyH).
Es significativo que el rescate patrimonial fuera por vez primera una acción sistemática, con una idea muy precisa que aspiraba a convertir a la ciudad de Puebla en un referente educativo y cultural” (Grajales, P.A.: Presentación del libro Alfonso Vélez Pliego, 2007).
Actualmente, gobierno del estado ha puesto en venta varias casas con un alto valor histórico y cultural. Nuevamente, investigadores, docentes y difusores y promotores culturales encabezados por el Arquitecto Ambrosio Guzmán Álvarez, principal artífice de lo rescatado y defendido por Vélez Pliego, tratarán, vía del rector Enrique Agüera Ibáñez y con el apoyo del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, preservar con la donación a la BUAP, de dichos inmuebles.
Pero ese será otro tema a tratar en próxima colaboración.
En tanto, recordaremos otra faceta de Alfonso Vélez Pliego, en boca de un docente e investigador y también promotor cultural de la BUAP:
“Alfonso no se enriqueció a costa de la Universidad. Un funcionario que actúa honradamente no traiciona la confianza que la comunidad deposita en él. Estoy hablando de honorabilidad y rectitud moral, que Alfonso las tuvo siempre como reglas de conducta, y no de astucia para manejar las cifras y evitar ser descubiertos en el saqueo de los recursos universitarios(…)El proyecto personal de Alfonso era la Universidad misma.
No había detrás un proyecto político individual que se sirviera de la Universidad para alcanzar sus propios fines. Esto puede ser visto por los políticos profesionales, quienes saben trastocar en beneficio propio los medios y los fines, como una limitación, pero a quienes nos interesa la Universidad en sí misma, y no el futuro político de quienes la dirigen, le estamos agradecidos por haber tenido ese proyecto de vida” (Glockner, Julio: Revista Elementos, 2006).








