“Aún no has oído (ni visto) nada”
DRAGONESEduardo Holguín
En 1927, la Warner Brothers produjo “El Cantor de Jazz”, la primera película sonora, protagonizada por Al Jolson, alcanzando un éxito rotundo en las taquillas. Su eslogan, sacado del texto de la película “Aún no has oído nada”, señaló el final de la era muda y el desempleo de los muchos actores que no pudieron adaptarse a la nueva era cinematográfica. Peligro que corren, en la segunda década del Siglo XXI, los políticos mexicanos que no sepan leer los signos de los nuevos tiempos. ¿Qué a cuáles tiempos me refiero? Pues a los tiempos en los que la sociedad marcará la agenda política de nuestro México, pues a los tiempos en los que diversos grupos civiles organizados irrumpirán en los templetes públicos para influir en las dinámicas ejecutivas y legislativas del Estado Mexicano, y para exigir el respeto a los derechos civiles a los que somos acreedores gracias a nuestra Constitución.
Los movimientos de Javier Sicilia y “Somos 123” son los primeros ejemplos, los primeras fumarolas, de un volcán civil que al hacer total erupción revolucionará el quehacer público en México. Me dará gusto ser testigo del reposicionamiento de la sociedad civil frente a sus servidores públicos y sus representantes. Ser testigo de un “no más” a una comunidad pasiva, contemplativa, tolerante de las coaliciones ilícitas, ilegales, obscuras, entre los poderes oficiales y los diversos poderes fácticos que históricamente han dominado la vida política y económica del país.
Coincido con los que suponen que la erupción del volcán será gradual, pero no por ello podemos decir que será lenta; ya empezó, y pronto alcanzará proporciones catastróficas para los politiquitos, para los partidos que no entiendan que, en un corto plazo, los mexicanos del tercer Milenio, impulsados por el ímpetu, el ánimo, el deseo de cambio de las nuevas generaciones, no tolerarán más la corrupción, el nepotismo, la ineficiencia, la mentira, el acartonamiento, la demagogia, la manipulación de los medios de comunicación, el secuestro de la libertad de expresión, el freno a una democracia verdaderamente participativa.
Benditas las nuevas generaciones de jóvenes valientes, preparados, ganadores, hacedores de un México, si no perfecto, sí más justo, más de nosotros los ciudadanos.
Y, conste: aún no hemos oído ni visto nada.








