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“Después de la batalla”

OpiniónVerónica Mastretta

Ya pasó el fragor de los festejos del aniversario de la Batalla del 5 de Mayo. El martes pasado, sola y con toda la calma del mundo recorrí la zona de los Fuertes de Loreto y Guadalupe.Llegué poco antes de que se metiera el Sol. Ya casi no había nadie, unas cuantas personas recargadas en los barandales observando la ciudad y algunas otras corriendo por los nuevos andadores.

Como en mi familia del lado materno nacemos con reloj de arena interior y no con reloj electrónico, siempre creemos que nos va a dar tiempo de hacer muchas cosas en el día, y el tiempo se nos hace poroso, y vamos siempre, como el conejo de Alicia en el País de las Maravillas, tarde. Ví lo más posible hasta que la oscuridad de la noche me sacó de ahí.

Ayer sábado, con unos amigos que sí tienen sentido del tiempo, hicimos un recorrido por el Centro Histórico, una comida y luego una visita para ver la remodelación del Cerro de Loreto. Fuimos a los dos Museos Bello, de los cuales uno siempre sale con la perfección de los bodegones de Arrieta en los ojos, y en esta ocasión con el impacto de un cuadro de un fraile ofreciendo rapé a una anciana campesina italiana. Una obra intrigante, con un tema distinto. Ambos viejos del cuadro son perfectos en sus arrugas, calvicie, vestuario y expresiones y también en la secreta complicidad de estar tomando un rapé que seguro el fraile le robó a un obispo.

La otra obra que no había notado antes es una pequeña escultura de un toro muerto sobre el caballo flaco de un matador. Se llama “La última Querencia”. Data de 1929 y su autor es Luis Albarrán. En la escultura, las dos víctimas de la ociosidad humana yacen muertas, en un abrazo inexplicable entre un toro y una yegua, compartiendo su muerte y la desventura de un mundo regido por humanos. En el Museo Bello que está junto a Santo Domingo, escondidos entre tantas cosas que acumuló este coleccionista, hay dos cuadros de José Márquez, el pintor poblano del siglo XX al que ninguna Secretaría de Cultura o defensores del arte poblano le ha hecho honor construyéndole un museo en lo que fuera su casa, en el Barrio del Artista. Pues ahí, escondidos, esos dos cuadros nos emboscan para recordarnos el genio de un poblano, cuya obra dispersa nos hace tomar conciencia de los tesoros que aún tenemos en Puebla.Márquez pintó como nadie los volcanes, los campos de Puebla y las casonas, muchas en ruinas, de nuestra ciudad.

Después de la comida nos fuimos a los Fuertes. Me encantó la forma en que los visitantes tenían tomado el cerro ayer. A Zaragoza se le hubieran caído los anteojos del gusto. Es muy interesante ver cómo todas las construcciones que los diferentes gobiernos fueron aventando aquí y allá dentro de la zona, han adquirido unidad por medio de esta última intervención. No sé quién hizo el proyecto, y que bueno, porque entonces puedo decir que me gustó sin ningún prejuicio.

Junto a un estadio Zaragoza limpio y arreglado quedó un laguito y sobre el lago, en lo que fuera el drive inn “El Balcón”, se construyó una cafetería y una tienda de artesanías con productos poblanos de calidad mundial. Un andador de madera rodea todo el espacio, que como el lago estaba lleno de visitantes.

La intervención arquitectónica también le dio unidad a las fachadas de los edificios que como pegotes y sin sentido arquitectónico de conjunto estaban ya ahí. El planetario, el Museo Imagina, el Museo de Historia Natural y hasta el Centro Expositor quedaron integrados. Se respetó y remodeló el Auditorio Reforma, que data de 1962 y es diseño del arquitecto Zabludovsky. Se hizo una intervención del suelo acidificado y erosionado y se sembraron árboles y plantas originarias de Puebla. En muy poco tiempo las plantas y árboles van a estar bien consolidadas porque el trabajo de plantación y remediación del suelo está bien hecho, y como todo parque, ahora necesita solo tiempo, una inversión que no siempre sabemos entender.

Los más agradable de todo fue ver la forma en que la gente estaba apropiada del espacio la tarde de ayer, de todas las edades y condiciones económicas.

veronicamilenio@yahoo.com.mx