"Forza Italia"
Cartas oceánicasJosé Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo
El futbol italiano lleva años evadiendo las leyes más sensatas, no juzguen al primitivo y sinvergüenza Calcio, cuando las sólidas tablas del más elemental de los derechos, el Romano, fue dilapidado durante 30 años sin que nadie se inmutara por el último emperador. Silvio Berlusconi supera los estándares básicos de corrupción a todos los niveles. El futbol como en la mayoría de las sociedades no es más que una comedia de su suciedad. Italia fue gobernada hasta hace unos meses por un personaje tan ladino como los que incuban aquellos países que llaman del tercer mundo. Quién puede sorprenderse de los últimos escándalos de fraude en el Calcio, si Berlusconi, dueño del Milán insobornable hasta hoy, fue protagonista y gestor de la era más tiránica y demencial desde Calígula. Adúltero favor le hacen al futbol dueños imperiales como Berlusconi, sobre el que pesan procesos abiertos de fraude fiscal, abuso de poder, acoso sexual y prácticas monopólicas; todos ellos supuestos delitos cometidos como empresario en pleno ejercicio de un cargo público: Primer Ministro. FIFA y UEFA seguramente canivalicen a Mauri capitán de la Lazio y Domenico Criscito, seleccionado italiano acusados de arreglo de partidos, difícilmente volverán a jugar, pero cuidado porque esos mismos organismos suelen poner tapete rojo y orquesta a todopoderosos personajes como Berlusconi, de los que se compran un honorable Club de Futbol para ganar credibilidad. Vaya ruina, al facha de Berlusconi y su populista partido FORZA ITALIA debemos la crisis del euro. Mauri y Criscito, 19 jugadores entre Lazio, Sampdoria, Siena, Bari y Génova, son hijos de su régimen. He ahí, Berlusconi, Il Cavaliere del AC Milán, otro inducido al Salón de La Fama.








