La cultura electoral y las redes sociales
DE NEBLINAS Y DON GOYOVíctor Bacre Parra
En estos tiempos electorales, la consecución del voto tiene tres aristas y segmentos de importancia: la utilización y manejo de medios masivos de información (especialmente de la televisión y la radio); de la internet y la web; y del Facebook y del Twitter.
Para nuestros análisis y colaboraciones que hemos elaborado en este mismo espacio, para los amables lectores de Milenio Diario, sobre cultura y comunicación, hemos partido de los clásicos Aristóteles y Sócrates con sus aportaciones filosóficas, históricas y epistemológicas, siempre vigentes, para estructurarlos y escribirlos.
En comunicación, por ejemplo, nos hemos sustentado en el modelo aristotélico que señala QUIÉN dice QUÉ a QUIÉN como el esquema básico para prefigurar el circuito y proceso social de la comunicación e información.
En estos tiempos electorales, la consecución del voto –con su promoción y cuidado– mediante la propaganda, la mercadotecnia y la vigilancia de las casillas, tiene sus otras tres aristas y segmentos de tanta importancia o más, en la utilización y manejo de los medios masivos de información (especialmente de la televisión y la radio); de la internet y la web; y del Facebook y del Twitter como elementos constitutivos de las llamadas redes sociales que, retomando las manifestaciones culturales y políticas de los #132, mujeres, campesinos, obreros, maestros en sus expresiones de la nueva primavera mexicana, van a incidir de manera definitiva en los resultados electorales totales de este julio del 2012, junto a los tradicionales mítines, marchas y contactos personales de los candidatos, con ese electorado.
El esquema matemático de la información de Shannon y Weaver, entrada-input-proceso-processing-salida-output, fue modificado y ampliado por H.D. Lasswell con su paradigma: Quién dice Qué a Quién por Qué Canal y con Qué Efecto (1948–1949) que con nuevas modificaciones de otros autores (Berlson, Riessman), la mayoría, de la escuela funcionalista gringa, van a sentar las bases de la creación y aparición de la informática y de las computadoras (las escuelas europeas como la de Franckfort, del estructuralismo francés, de Umberto Eco en Italia, de Habermas y Enzesberger en Alemania; de Schaff , Israel, Heller, Garaudy y Mandel como disidentes y Castilla del Pino en España, complementarán los estudios e investigaciones sobre disciplinas derivadas de la comunicación e información, heredadas).
En este contexto, Ramón Agustín –me pidió no poner sus apellidos– estudiante de doctorado en la UNAM, 30 años, apartidista y actor activo en el blog, Facebook y Twitter; me hace y, comparte con ustedes, el siguiente análisis y señalamiento:
“Considero que, de los tres candidatos y una candidata a la Presidencia de la República de México, uno de ellos, el que contendió en 2006, ya está en la preferencia de los y las votantes mexicanas. Sólo que él no asume su papel, todavía. Sigue en la denuncia y en el discurso tradicional. No ha utilizado todo el potencial de las redes sociales, especialmente el Twitter y el Facebook. Los estudiantes y los jóvenes, requerimos de una actitud, un discurso y un liderazgo, distintos. Más pujante, directo –claro que sin soberbia ni descalificaciones– propositivo y real; sincero, sencillo y posible. Él puede y tiene todo el conocimiento, sentimiento y propuestas nacionalistas y universales, La justicia, la verdad y la honestidad son la triada que le acompaña y estará a su lado, frente y detrás, ya como presidente”.
Por el contrario, el candidato del tricolor sigue con su estrategia mediática, de espectaculares y bardas. Basada en la utilización desmedida de la publicidad y propaganda. Del discurso e imagen televisiva, en exceso y artificial. Muchos jóvenes, ya no le creemos y, además de estancarse su presencia, ésta ha ido en retroceso e incredulidad, y tampoco su equipo de asesores ha sabido utilizar, adecuadamente, las virtudes de las redes sociales.
Por su parte, a la candidata, que se mira buena persona –la del azul– le persigue la violencia institucionalizada y la guerra reprochable, de las que no se ha hecho a un lado. Así como el fracaso de las políticas públicas del gobierno al que representa y del que formó parte, en los rubros de desempleo y en el aumento de la pobreza, también le persiguen y le afectan. Maneja mejor, junto con su equipo, las redes sociales.
El tercer candidato varón, quien conoce mejor las bondades del blog, Facebook y Twitter si los utiliza, sólo que los votantes saben quien lo puso, a quien sirve, por quien va a declinar y a quien también apoya y, por todo ello, parece que cada día, se le cree menos y también va de bajada.”
Considero entonces –acota Ramón Agustín– universitario puma, que la utilización y funcionamiento de las redes sociales y el voto de los jóvenes, podrán inclinar la balanza en la elección del próximo presidente de México. Recordemos el papel que jugaron en el triunfo de Zapatero sobre Aznar –la red social en el móvil– en España; y en la victoria de Obama sobre los republicanos en los Estados Unidos, gracias a la internet y a las demás redes sociales.
“Y creo, además, que esta pluralidad y cultura en los medios masivos de información, en la internet, en Facebook, en el Twitter y en la opinión pública serán los mejores jueces para calificar y hacer respetar cualquiera que sea el resultado basado en la legalidad, trasparencia, mayoría, certidumbre y democracia, en éstas, nuestras próximas elecciones”.








