Se dice sjip (o, bueno, esjip)
Deporte al portadorRomán Revueltas
No he podido contactar a Rafa Ocampo para que le diga a la raza de La Afición que a Johannes van’t Schip no hay que llamarle shhhip, como barco en inglés, sino sjip, así como suena, con jota, para que seamos los primerísimos, en Milenio Televisión, en pronunciar correctamente el apellido del nuevo entrenador neerlandés de Chivas.
La jota del español es la única letra, por lo menos en los idiomas del mundo occidental, que transcribe ese sonido gutural nuestro tan característico que, por cierto, se les atraviesa en la garganta a los franceses (no pueden articular el nombre de Julio, por ejemplo, y si a un locutor le toca anunciar una rola de Julio Iglesias, cosa ya muy poco probable en estos tiempos, pues farfullará algo así como Rrrulio, intentando reproducir el sonido de nuestra jota con esa erre áspera de su habla) y también a los parlantes de tantas otras lenguas, excepto a unos alemanes que te sueltan un ach, so!, ahí si, declaradamente ronco.
Pero, justamente, aj se escribe achen su idioma, así como –en la avasallante grafía inglesa que se usa para trascribir los nombres de otras lenguas— los apellidos Sarukhán (que, mira, lo castellanizaron a medias poniéndole una tilde a la e siendo que la tarea completa era escribir Saruján), Khachaturian (que suena Jachaturián), Rachmaninov (Rajmáninov, en castellano) y otros más que no consigno aquí porque debo ocuparme ya del tema de la columna, que es el futbol. Ah, pero, antes, un último detallito: si a Carlos Slim le decimos Eslim pues entonces a Schip (Sjip) le podemos llamar Esjip.
Bueno, pues ha desembarcado el hombre en Guadalajara, luego de un vuelo Ámsterdam-Atlanta-Perla Tapatía perfectamente regular, y viene con la camiseta tan puesta que, salido apenas del área de la aduana, soltó un “viva Chivas”, o algo así, lo cual es muy de agradecer.
Naturalmente, no sabe, a estas alturas, que en este país no sirven los entrenadores extranjeros porque aquí no jugamos al futbol como en el resto del mundo sino que lo nuestro es el futbol mexicano (una disciplina deportiva diferente y, así como la jota del castellano, irrepetible y exclusiva) y, por lo tanto, que la única manera de que un equipo pueda funcionar en México es que lo pongas bajo las órdenes directas de un tipo que sepa desenvolverse en Tepito, que coma tacos de maciza y que celebre el Día de la Madre como Dios manda. Pero, en fin, buena suerte de todas maneras.








