Errar con el moderador del debate
En PrivadoJoaquín López-Dóriga
Entonces, ¿los cangrejos
son retrógrados? Florestán
La férrea y burocrática estructura de los debates presidenciales en México ha relegado el papel del moderador a dador de turnos y medidor de tiempos.
Así fue en 1994, en el primero entre Ernesto Zedillo, Diego Fernández de Cevallos y Cuauhtémoc Cárdenas; así fue en los dos de 2000 entre Francisco Labastida, Vicente Fox y Cárdenas; así fue en 2006 entre Roberto Madrazo y Felipe Calderón, el primero al que no acudió Andrés Manuel López Obrador, y el segundo al que sí asistió, y así fue 18 años después, el pasado 6 de mayo, entre Enrique Peña Nieto, Josefina Vázquez Mota, Andrés Manuel López Obrador y Gabriel Quadri.
A lo largo de ese tiempo hemos transitado a la democracia, ha cambiado el siglo, pero no el esquema de debates presidenciales cuyos candidatos, a través de sus representantes, ponen tantos candados que convierten en tapadera lo que debía ser ventana para asomarse a sus debilidades y fortalezas.
Ahora me llama la atención que en las negociaciones del comité de debates del IFE, que preside Sergio García Ramírez, al que bajamente se le trató de eliminar cuando fue propuesto, haya surgido el nombre del presidente de ese instituto, Leonardo Valdés, para moderar el próximo debate.
Para mí es un error porque, primero, eso no es lo suyo, nunca ha hecho uno, pero más grave es que el presidente del IFE como moderador se convertiría en parte del debate, en nada contribuiría a su desarrollo y llevaría a la institución al centro del posdebate electoral.
No se trata de prendas personas ni de capacidades, que las tiene, sino del rol: el presidente del IFE moderador del debate presidencial.
Porque una cosa es conducir las sesiones públicas del Consejo General del IFE, con la dificultad que entraña, está entre pares, y otra muy diferente es moderar, que no es más que dar la palabra y tomar tiempos, un debate presidencial transmitido por radio y televisión en el que, reitero, terminaría siendo parte y no juez, o conductor, como quieran decirle.
RETALES
Tres Deslindes de Enrique Peña Nieto en Tercer Grado:
1. De Elba Esther Gordillo. No hay acuerdos, ni hay pactos secretos ni será secretaria de Educación Pública. La alianza, electoral, se rompió,
2. De Carlos Salinas. No está detrás de mí, ni es mi padrino ni mi asesor ni tengo una mayor relación con él, y
3. De Humberto Moreira. Es inaceptable que traten de mandar al secreto la cuenta pública de su quinto año de gobierno, el del endeudamiento hasta 35 mil millones de pesos, la obtención de 3 mil 500 millones de pesos en créditos bancarios con documentos falsos y con un tesorero prófugo de la justicia federal en México y Estados Unidos. Es un delito y que se investigue.
Nos vemos el martes, pero en privado








