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La demanda de los científicos

La ciencia por gustoMartín Bonfil Olivera

La ciencia también es política. Por eso, la comunidad científica mexicana ha tenido que organizarse para exigir los apoyos que requiere.

Es por ello que, en una jugada valiente, el Foro Consultivo Científico y Tecnológico ha presentado una denuncia administrativa, ante la Secretaría de la Función Pública, contra quien resulte responsable (presumiblemente, autoridades hacendarias) “por el incumplimiento de la asignación del 1% del producto interno bruto a la investigación científica y el desarrollo tecnológico, tal como se establece en los artículos 9 bis de la Ley de Ciencia y Tecnología y 25 de la Ley General de Educación”.

Los antecedentes son la recomendación de organismos internacionales como la Unesco y la OCDE de elevar la inversión en estos rubros, medida elemental para el bienestar económico y social de las naciones, y la modificación, en 2004, de la Ley de Ciencia y Tecnología.

Naciones como Estados Unidos invierten alrededor de 2.6% de su PIB en ciencia y tecnología, Japón 3.1%, Corea 3% y Suecia 4.3%. En Iberoamérica, el promedio es 0.55; España invierte 1.27, Brasil 1.1%, Chile 0.67% y Argentina 0.51%. México nunca ha llegado siquiera al 0.5%.

El Foro señala que los funcionarios que incumplieron las leyes generaron “daños a los científicos jóvenes, perjuicios al país y afectaciones a millones de mexicanos que viven en situación de pobreza”. La falta de fondos ha impedido la creación de las nuevas instituciones y las plazas laborales que se requerirían para mantener en el país a los jóvenes científicos que estamos formando. Nuevamente, la fuga de cerebros. Y los potenciales beneficios simplemente se desperdician, como agua por una coladera.

Una gran cantidad de instituciones científicas y de la sociedad –la Academia Mexicana de Ciencias, la UNAM, el IPN, y varias Academias Nacionales, entre otras– se han adherido a la denuncia del Foro Consultivo.

Esperemos que este llamado de atención sirva para que los candidatos a la presidencia comiencen a discutir la importancia de la ciencia y la tecnología como elementos indispensables para el desarrollo del país. No se trata de apoyar a la ciencia, sino de apoyarse en ella.

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