Frente a Grecia o España, el éxito de Brasil
Daños colateralesIrene Selser
Todas las miradas están puestas en la cumbre que tendrá lugar hoy en Bruselas, donde los 27 líderes de la Unión Europea discutirán informalmente cómo salir de la recesión, derivada de las políticas de ajuste que ante la crisis financiera impuso Alemania en su calidad de primera potencia del área, la cual se niega a flexibilizar las políticas para el crecimiento.
“A veces da la impresión de que para nosotros ahorrar es un placer en sí mismo. Pero se trata simplemente de no gastar más de lo que se ingresa, es sorprendente que una cosa tan simple genere tantos debates”, protestó ayer en Berlín la líder germana Angela Merkel, en alusión a la política que defiende el francés Francois Hollande, el italiano Mario Monti y la misma Christine Lagarde a nombre del FMI, en el sentido de que “la austeridad no lo es todo” y que “debe ir acompañada de medidas que mejoren el crecimiento”. Para Monti, a la vez, “sin crecimiento, la disciplina fiscal es insostenible”, como dijo ayer al programa de la tv italiana Tg2.
También la OCE alertó ayer desde París en su último informe que “puede aumentar el círculo vicioso entre el creciente costo de las deudas soberanas, la debilidad de los sistemas bancarios, el exceso de consolidación fiscal y el bajo crecimiento”, y advirtió que la crisis agravada de la eurozona “sigue siendo la principal fuente de riesgo para la economía mundial”. Esto ante el escenario de una Grecia fuera de la Eurozona —quiere mantener el euro, pero no los ajustes—, y de la eventualidad de que España termine pidiendo ayuda para recapitalizar su banca.
Según la OCDE, las perspectivas para España, cuarta economía de la eurozona, “siguen siendo malas y corren el riesgo de empeorar”, en tanto los bancos ibéricos prestaron ingentes sumas de dinero antes del estallido de la burbuja inmobiliaria de octubre de 2008 en EU, y cargan ahora con 184 mil millones de euros en créditos de dudoso reembolso, además de edificios y terrenos confiscados en medio de un mercado devaluado. La cifra alcanza a 60 por ciento de su cartera, según informa la OCDE.
Pero frente a este cuadro del desastre, Brasil parece ser el único país blindado ante la crisis, como dijo ayer su presidenta Dilma Rousseff: “Me preguntaron el otro día si estábamos preparados para lo que pueda ocurrir en Europa. Puedo asegurarles, nosotros estamos 100 por ciento preparados, 200 por ciento preparados, 300 por ciento preparados”, recalcó y recordó las políticas dejadas en herencia por su antecesor Lula da Silva, también del izquierdista Partido de los Trabajadores, de fomento al empleo e inversiones en infraestructura —como propone Hollande— para “distribuir la riqueza mientras vamos creciendo”.








