Los incendios forestales y la conservación del bosque La Primavera I
InvitadoEnrique J. Jardel Peláez
Este año el bosque La Primavera ha sido, nuevamente, el escenario de un fuerte incendio que afectó alrededor de un tercio de su superficie. Se repite la situación de años anteriores, como 2005; esto ha vuelto a generar un debate que, al igual que hace siete años, pone en evidencia un conjunto de problemas no resueltos y la falta de políticas, estrategias y mecanismos de gestión ambiental adecuados para las condiciones de un Área de Protección de Flora y Fauna Silvestre que, además de un decreto federal, cuenta con una designación internacional como Reserva de la Biosfera, y cuya existencia es vital para la regulación ambiental en la zona metropolitana de Guadalajara.
El incendio en La Primavera ha sido un tema central en los medios de comunicación en las últimas semanas. Además de las noticias sobre el avance del combate del incendio, los medios han sido inundados por las declaraciones y opiniones de funcionarios públicos del sector forestal y ambiental, ciudadanos preocupados por la situación, algunos académicos e incluso políticos en campaña. Sin lugar a dudas la preocupación por lo que sucede en esta área natural protegida es legítima, pero en medio de la inundación de noticias y declaraciones, es importante hacer una reflexión más profunda no solo sobre los incendios forestales, sino sobre el manejo de un área dedicada a la conservación de la naturaleza.
El incendio fue controlado gracias al trabajo de cientos de brigadistas; las llamas se extinguieron por fin, pero el debate sigue encendido. Sin embargo, al igual que sucedió en 2005, el revuelo causado por el incendio puede también extinguirse con el tiempo, sin que se resuelvan los problemas de fondo. Por lo tanto, antes de que el tema de los incendios en La Primavera vuelva a quedar relegado a un segundo plano y que se olvide, hasta que vuelva a repetirse la situación en el futuro, es importante volver a insistir en que es necesario actuar para resolver los problemas, más allá del discurso, las declaraciones, las promesas de que ahora sí se van a hacer bien las cosas y las ofertas de presupuestos que antes había sido escatimado.
Hace siete años, en un artículo publicado en este mismo medio, señalé que los incendios en La Primavera demostraban que “en el estado de Jalisco no hay una política ambiental congruente, ni con los intereses de los ciudadanos, ni con el marco legal y normativo vigente” y que además “existe un muy pobre entendimiento de los problemas que afectan a nuestro entorno ecológico, una perspectiva desarrollista que relega los temas ambientales, y una falta de interés y voluntad política para atender la agenda ambiental”.
Considero que estos planteamientos siguen vigentes. Debo agregar además que el fuego –un fenómeno que forma parte de la dinámica de ecosistemas forestales como los que existen en La Primavera– no es en sí mismo el problema de fondo: las cuestiones fundamentales para la conservación del bosque La Primavera están relacionadas con la expansión urbana a su alrededor, la especulación inmobiliaria, las invasiones de tierras, los proyectos de infraestructura en la zona circundante (desde villas panamericanas y estadios hasta macrolibramientos), con el incumplimiento de lo establecido en ordenamientos territoriales, la impunidad, la falta de apoyo significativo a las acciones de conservación (marginadas en planes y presupuestos gubernamentales) y con la carencia de un mecanismo institucional adecuado para la gestión del área protegida, lo que debilita la capacidad operativa de su dirección técnica (a la que hay que reconocer su dedicación y compromiso para proteger el área).
Creo que la coyuntura actual generada por el incendio (y también por los tiempos políticos), abre un espacio para que se aborden en serio los problemas del bosque La Primavera y para que en las próximas nuevas administraciones de los tres órdenes de gobierno, federal, estatal y municipal, se ponga en marcha una estrategia efectiva de conservación de esta área protegida, cuya importancia es fundamental.
Considero también que un componente de esta estrategia debe de ser la planificación de la protección contra incendios forestales y el manejo del fuego, y que esta debe estar basada en el conocimiento y entendimiento del papel ecológico del fuego, tema que se abordará más adelante.
Nota: Para saber más acerca de la ecología y manejo del fuego consultar: Comunidad de Aprendizaje de Manejo del Fuego http://www.camafu.org.mx/ y www.fao.org/forestry/firemanagement/es/
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Profesor de Ecología y Manejo Forestal Universidad de Guadalajara-CUCSUR








