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El encanto de lo excesivo

La otra miradaJenniffer de Lara

El cine indio es más que las producciones hollywoodenses, pero las películas inscritas en esta corriente deben disfrutarse al modo de los musicales y al modo del melodrama.

Desde hace un mundanal de tiempo, India encabeza la lista de países con mayor producción cinematográfica a nivel mundial (1,288 filmes en 2009), duplicando el número de películas producidas por los Estados Unidos (734 en 2009, según estudio de la ONU).

De acuerdo con la última encuesta publicada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), los estudios indios produjeron 1,288 largometrajes en el 2009, contra 734 producidos por los Estados Unidos.

Bollywood es el nombre popular con el que, de forma errónea, se identifica a la totalidad de la industria cinematográfica india. Este término, acuñado en la década de 1970, proviene de un juego de palabras entre Bombay y Hollywood.

Entre las características propias de las películas Bollywood podemos encontrar el protagonismo de la pareja y el romance; la interpretación melodramática; la colorimetría de vívidos colores; la incorporación de cantos y danzas típicas del país, mezcladas con curiosas e impresionantes coreografías del pop occidental (esta característica hace de Moulin Rouge! de Luhrmann un ejemplo occidental de Bollywood); la duración que por media es de tres horas y el doblaje (En la India se hablan más de 16 lenguas, por lo que primero se graban las escenas y luego se doblan los diálogos a cada lengua).

Más aun, las pistas musicales de las películas Bollywood son producidas a menudo por conocidos artistas, entre los que se cuentan a NusratFatehAliKhan y Andrew Lloyd Weber. Es costumbre que la música se lance antes del estreno del largometraje para promocionarlo.

Por el contrario, las convenciones de género son a menudo obviadas por Bollywood, de tal forma que se pueden encontrar giros cómicos y dramáticos en películas policiacas, históricas e incluso de terror.

La edad de oro del cine de Bollywood coincide con las décadas de los cincuenta y sesenta, con dramas sociales y épicos realizados bajo la batuta de GuruDutt y RajKapoor. Hacia esa misma época, SatyajitRay, cineasta que se adhirió al neorrealismo, estaría rodando su famosa Trilogía de Apu (1955 - 1959), muy lejana a Bollywood.

Hacia los años setenta y siguiendo la corriente mundial, las películas de acción se volvieron las más populares, pero para la última veintena del siglo XX, la India retomó la producción de inolvidables comedias románticas musicales.

Ya en este siglo, la producción de Bollywood ha empezado a incursionar e influenciar con éxito en los mercados internacionales con musicales como Lagaan (Ashutosh Gowariker, 2001), que fue nominado al Óscar a mejor película extranjera; Devdas (SanjayLeelaBhansali, 2002. El filme más caroproducido en la India) y Rang De Basanti (RakeyshOmprakashMehra, 2006) fueron nominadas al BAFTA por la categoría Mejor Película en Lengua Extranjera.

Baz Luhrmann, el cineasta australiano, declaró que su bien recibida película Moulin Rouge! (2001) se inspira directamente en los musicales de Bollywood, y Quién quiere ser Millonario del británico Danny Boyle (2008), película ganadora de cuatro Globos de Oro y ocho premios de la Academia, es un obvio homenaje “al cine indio comercial”.

Pero Bollywood no lo es todo, en estos mismos años, destaca el oficio de dos mujeres que por su mirada crítica de las cuestiones de discriminación racial, de género y clase que arrastra la India son muy ajenas a las temáticas comerciales: Mira Nair, la cineasta y actriz, quien tiene en su haber ser la primera mujer ganadora de un León de Venecia por su película La boda del monzón (2001), y la controversial DeepaMehta, directora, la película Agua (2005), en la que evidencia la situación lamentable de las viudas en ese país.

El cine indio es más que las producciones bollywoodenses, pero las películas inscritas en esta corriente deben disfrutarse al modo de los musicales: evadiéndonos y dejándonos llevar hacia mundos llenos de magia y bailes, y también al modo del melodrama en los que sabemos que, sin importar el número y tamaño de las adversidades, el amor saldrá vencedor.