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¿Estudiantes “apolíticos”?

El asalto a la razónCarlos Marín

Los lopezobradoristas que con descalificadora óptica hicieron suya la insidia de que “donde menos se piensa salta la Ibero” están aprendiendo en pocos días algo muy explicable: que en esa y otras universidades públicas y privadas el presidenciable tiene cientos o miles de simpatizantes.

Cómo dudarlo si ayer, en la emblemática Plaza de las Tres Culturas y ante su candidato, se expresaron abiertamente y corearon, sin que hiciera falta, la obviedad de “¡No somos porros, somos estudiantes! ¡No somos porros, somos estudiantes…!”

Las instituciones de enseñanza media y superior son reflejo natural de los componentes económicos, políticos y sociales del país, y no es de sorprender que en las mismas instituciones donde estudian lopezobradoristas también lo hagan quienes apoyan a Josefina Vázquez Mota, Enrique Peña Nieto y hasta al académico Gabriel Quadri, colero en las preferencias electorales.

Apostar por la movilización callejera, sin embargo, a ninguno de los cuatro garantiza la obtención de votos.

Y menos si se atiza el encono.