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El cuento del “cerco informativo”

InvitadoHeliodoro Cárdenas*

He escuchado tantas veces a Andrés Manuel López Obrador mentir y lanzar ataques sobre los medios de comunicación y sus representantes que ya me venía acostumbrando.

Tuve la responsabilidad de cubrir las actividades públicas del tabasqueño desde su último año en la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, el frustrado proceso de desafuero, su registro como aspirante a la Presidencia y la postulación oficial como candidato del PRD (en alianza con el PT y Convergencia, convertido ahora en Movimiento Ciudadano).

Di cuenta en este diario de su precampaña, campaña y posterior movimiento de protesta, de reorganización y de preparación de una segunda candidatura. No quiero decir que lo padecí, pero la hostilidad de López Obrador hacia mí y hacia MILENIO fue permanente.

La cobertura siempre fue en condiciones de alto riesgo por las velocidades con que se conducía en las carreteras del país, en el recorrido por los casi 2 mil 500 municipios del territorio nacional.

Desde el 11 de agosto de 2005 y hasta el 15 de diciembre de 2010 esa fue la orden de información que se me dio: cubrir todo lo que hiciera López Obrador, incluidas sus actividades como “Presidente legítimo”.

Fueron cinco años de escuchar a un personaje lanzando diatribas contra los medios y sus enviados; que azuza a sus seguidores contra los reporteros; que acusa a la prensa de sus personales fracasos, errores y deficiencias… Pero, para cumplir la encomienda que me dio la Dirección General Editorial de MILENIO, me propuse no pensar con el hígado y solo atender el aspecto noticioso.

El discurso del fantasioso “cerco informativo” en su contra forma parte del lenguaje cotidiano de López Obrador desde que perdió la cerrada elección presidencial. Culpa a los medios y yo, cubriéndolo como ningún otro reportero ni empresa periodística, tenía que tragarme a diario ser tratado como instrumento de lo que él llama “la mafia del poder”.

Me acostumbré al recurrente juego de solicitarle una entrevista y a su despreciativa respuesta: “No es por ti, es por el medio que representas…”
Así siempre, durante cinco años, casi mil 800 días tolerando el trato y los agravios. Hasta que un día me percaté de que había dejado de lastimarme.

Pero escuchar hoy esa afirmación en labios de otros políticos que le son adictos y parecían moralmente solventes me obliga a aclarar lo que me consta que pasó en algunos episodios de esos cinco años y sugerir a López Obrador y sus jilgueros dejar de mentir.

No voy a profundizar en la hostilidad con que fui tratado por el candidato de las izquierdas, que llegó a acusarme de “espía”, y cuya paranoia se disparó el día que me vio portar una cámara de video, precisamente en el nacimiento de MILENIO Televisión. Tampoco en que desde siempre todas las actividades de López Obrador han sido difundidas en las distintas plataformas del Grupo MILENIO y del corporativo Multimedios: periódicos, internet, radio y televisión.

La semana pasada, el miércoles 9 de mayo, escuché en el debate que tuvieron los coordinadores de las campañas presidenciales de PRI, PAN y PRD con Carmen Aristegui en MVS que el ex priista, ex perredista y hoy petista Ricardo Monreal (articulista de este diario) repitió la mentira que ha lanzado todo el tiempo López Obrador de ser víctima permanente de un “cerco informativo”.

Dijo: “… Es paradójico y absurdo. Andrés Manuel, después de cinco años de no aparecer en televisión, de recorrer el país sin que los medios lo cubrieran, con una continuación de la guerra sucia en su contra… Bueno, sí lo cubría un medio, La Jornada normalmente, y en un momento también MILENIO…”

Quise replicar de inmediato. Me comuniqué al estudio de radio, pero el debate llegaba a su fin y la conductora dijo que ya no había tiempo para que yo hablara, pero que había dos mensajes, uno de ellos el mío, precisamente para Ricardo Monreal:

“Heliodoro Cárdenas, reportero de MILENIO. Gracias que también está escuchando este debate. Saludos a Heliodoro. Le dice a Monreal que “el único que cubrió todo el tiempo a Andrés Manuel López Obrador fue MILENIO”.

Monreal trató de corregir: ya no afirmó con la misma seguridad: “Tiene razón en cuanto a que cubrió MILENIO los primeros tres años. Después se ausentó, pero sí, en efecto, era casi a diario y era precisamente Heliodoro el que cubría, pero La Jornada siempre se mantuvo invariable… Esto lo digo con toda seriedad, sin ninguna imparcialidad: también cubrió MILENIO los primeros tres años; los últimos meses ya no…”.

Esta es la forma en que López Obrador y ahora Monreal han mentido sobre la cobertura del periplo del tabasqueño.

Llamé a Monreal para recordarle algunos detalles de la cobertura y prometió hacer la aclaración correspondiente en el próximo debate. No cumplió.

Le dije a Ricardo que ni López Obrador ni los suyos han querido decir que ¡todos! los medios cubrieron normalmente sus actividades proselitistas, salvo una contada excepción: el periódico que él dijo que los cubrió todo el tiempo: La Jornada fue, ni más ni menos, el único medio que durante un mes abandonó a López Obrador en plena campaña presidencial de 2006 por problemas de dinero.

Y lo que tampoco han dicho es que se le siguió cubriendo y que en 2006, luego de la elección presidencial, cuando estuvo en Tabasco apoyando a César Raúl Ojeda en la campaña por la gubernatura del estado, por la forma en que su equipo maneja los vehículos, el 30 de agosto hubo un accidente con los enviados de Televisa en el que murió el camarógrafo Ramón Manjarrez.

Me tocó experimentar dos accidentes de consideración: el 21 de junio de 2008 en la carretera que va de Poza Rica a Huauchinango, Puebla, y el 24 de septiembre de 2009, cuando nos fuimos a un barranco en Santa Ana Cuauhtémoc, en Oaxaca. Después de ambos casos, solo me levanté, me sacudí y seguí reporteando.

Mucho menos han dicho López Obrador y los suyos que cuando comenzó su recorrido por los 2 mil 500 municipios del país, el 4 de enero de 2007 en Dzilam, Yucatán, solo un medio lo acompañó: MILENIO, tanto para la edición nacional del periódico como para los demás (más de 10) que hay en los estados, así como para MILENIO televisión.

Durante casi medio año fui el único periodista en aquella cobertura, sin que enviados de otros medios lo acompañaran, ni siquiera de La Jornada.
Fue hasta junio de ese mismo año que su periódico favorito designó por turnos a distintos reporteros para cubrir esos viajes.

MILENIO, pues, jamás lo dejó de cubrir.

El propio López Obrador dijo en diciembre de 2010 que no quería más reporteros en sus giras, y no permitió que lo acompañara ni un enviado de su diario favorito, sino hasta cuando volvió a relanzar su candidatura.

Todo esto puede constatarse revisando las ediciones de MILENIO y La Jornada.

Por eso le dije a Monreal que no se vale, sobre todo cuando hasta arriesgué mi vida en el prolongado seguimiento de las actividades de su jefe, decir la mentira colosal con la que pretenden tergiversar los hechos y borrar mi cobertura periodística y la de MILENIO.

Y por eso, ahora desde aquí, le digo al candidato presidencial de las izquierdas: ya no mientas, jamás has padecido un “cerco informativo”, reconoce que MILENIO dio cuenta de tus actividades más que ningún otro medio.

Sé honesto, Andrés Manuel, y admite cómo siempre me negaste una entrevista. Cómo se te ha invitado a MILENIO y sólo una vez te animaste a platicar con Carlos Puig. Cómo se ha dejado que escojas por quién de MILENIO quieres ser entrevistado, no para lambisconearte, sino para una conversación periodística.

“¿Una entrevista a MILENIO? Bueno, ¿qué?, ¿están locos? Si les doy una entrevista van a vender más periódicos y yo no quiero eso…”, fue tu última respuesta a mis constantes peticiones.

*Editor de la sección Política, de MILENIO Diario.