Peña Nieto vs. las anomias pechugonas
Política ceroJairo Calixto Albarrán
Y no es que no le hubieran advertido que en la Universidad Iberoamericana lo esperaban con máscaras de Salinas y con un ambiente un poco hostil. Como que el Dorian Gel se confió y pensó que aquello iba a ser más tranquilo que ir al programa de Maxime Woodside.
Lo que vimos a través de los videos, las crónicas periodísticas y en las redes sociales es que el paso de Peña en la Ibero fue todo menos terso. Bueno, a menos que hayas visto el Sol de México donde al parecer Quique Bieber entró en el campus de Santa Fe como Paul McCartney en el Zócalo. Y así es esto; un candidato en el fragor de las campañas tendrá zonas de confort, pero también espacios para el zarandeo y la mentada. Y en la manera de salir de la crucifixión está el detalle de distinción.
Digo, si no puedes superar los naturales señalamientos que de seguro encontrarás en una universidad donde los jóvenes son rebeldes, contestatarios y críticos por definición, entonces cómo le vas a hacer para enfrentar los graves problemas que hay en el país, no se diga confrontar al Chapo Guzmán. Si ante la adversidad no te puedes levantar como el Santos ante los Tigres, pues recurres a los paleros para que empiecen a señalar a los estudiantes como intolerantes y fascistas.
Lo único que nos faltaba en estas manifestaciones de la loca academia de histeriquitos con derecho a decidir, era que Gabriel Quadri saliera a solidarizarse con el candidato priista de una manera tan lastimera y de suyo profundamente genuflexiva que lo único que le faltó a su tristeza por lo ocurrido en la Universidad Iberoamericana era decir: “Peña Nieto o el fascismo” en un tonito como de Galilea Montijo en Pequeños gigantes.
Digo, en su papel de sirena feliz con títulos universitarios, el ChikiliQuadri lo que tenía que hacer, en vez de andar de zalamero (usurpando las funciones de Pedro Joaquín Coldwell, no hay derecho), era enseñarle al Dorian Gel lo que es la anomia, esa palabrita que fue la que desató el verdadero problema en la Ibero. Porque no crean que lo que perturbó al mexiquense fue que lo abuchearan, le reclamaran la represión de Atenco, los feminicidios, el caso Paulette o los gastos de campaña, sino que un estudiante haya recurrido a un término como el de anomia para hacerlo trastabillar. Para recordarle las vergüenzas de la Feria Internacional de Libro de Guadalajara, donde no pudo evocar ni sus lecturas del Sensacional de Traileros.
Que lo ponga a hacer planas de “Quiero una anomia Pechugona” o “Anomia no es anemia”.








