El voto de las mujeres en disputa
Género en su tinta
En la actual elección el voto de las mujeres se ha vuelto importante para los partidos quienes hacen cualquier tipo de ofertas. Ahí está si no, la candidata del PAN a Jefa de Gobierno, la señora Wallace, ofreciendo becas para las mujeres embarazadas que no tienen el apoyo de una pareja “para que no tengan que abortar”. Magra propuesta para una ciudad donde las mujeres han conseguido que se respete su derecho a decidir sobre su cuerpo y donde ya existe una ley para ayudar a madres solteras. O a una Josefina Vázquez Mota que propone –con jiribilla hacia Peña Nieto-, pruebas de ADN que determinen la paternidad de un hijo, para obligar al presunto padre a responsabilizarse del mismo hasta la mayoría de edad. O bien al autonombrado “candidato de las mujeres” manifestándose un comprometido con las mujeres de todas las edades.
Si Peña Nieto hubiera sido el “Gobernador de las mujeres” no tendría que enfrentar ahora el juicio público de no haber atendido las necesidades (estratégicas) de esta población, como el acceso a la justicia, sin mencionar otros indicadores de Desarrollo Humano que dan cuenta de la desigualdad de género en el Estado de México –y en otros estados-.
Ahí está también una Beatriz Paredes que trata desesperadamente de convencer a las capitalinas de que ella es –en términos personales- una comprometida con la libre decisión de las mujeres sobre su cuerpo, y que de llegar al poder gobernaría con “la ley”, una ley a la que se opusieron en 17 estados los diputados del PRI –siendo ella la Presidenta Nacional de este organismo- y que al lado del PAN aprobaron reformas para elevar a rango constitucional el derecho a la vida, criminalizando con ello a aquellas que deciden no continuar con un embarazo.
En cuanto a López Obrador, sus propuestas para las mujeres se han diluido en su discurso del gobierno ético, que –supuestamente- beneficia por igual a hombres y a mujeres. Si bien tiene propuestas concretas –como la de integrar por lo menos la mitad de su gabinete por mujeres- el tabasqueño no parece sentirse a gusto con el discurso de la igualdad de género. La ventaja es que las mujeres de izquierda difícilmente dejarían que López Obrador soslaye las necesidades de la población femenina o eche para atrás las conquistas logradas.
Rosario Varela Zúñiga








