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El debate que merecimos

Francisco Gómez

1. Sostiene el refrán popular que l@s mexican@s tenemos l@s polític@s que merecemos. De ser cierto ese axioma, los debates, como el del domingo pasado, simplemente reflejan la calidad de personajes dedicados a la política que merecemos. No nos quejemos, pues, si lo más relevante…

2. … De ese ejercicio democrático fue la edecán que portaba la urna, de la que l@s participantes sacaron la boleta que marcaba su turno. El sugestivo vestido de la dama, y la profesión a la que se dedica –modelo y en alguna ocasión playmate– han levantado más revuelo que la misma confrontación.

3. Y es que el predebate ayudó mucho a generar amplias expectativas. La negativa de TV Azteca para transmitirlo en cadena nacional, y la decisión de Televisa para enviarlo a un canal secundario, alimentaron las sospechas de que se buscaba cobijar al candidato del PRI.

4. Además estaba la reciente experiencia del debate francés entre Hollande y Sarkozy, en el que ambos candidatos manejaban con gran destreza los argumentos que esgrimían, atacando, sí, a su contrincante, pero centrando sus intervenciones en la temática señalada. Con esta imagen en la mente…

5. … Era de suponerse que nuestro debate cumpliría con los anhelos de muchas personas: conocer mejor a l@s candidat@s, calibrar sus propuestas para decidir la dirección del voto el próximo 1 de julio. Lo que vimos el domingo por la noche reflejó lo que son l@s contendientes, una realidad muy triste.

6. Es cierto que el formato, rígido y con poco tiempo para explayarse en propuestas o compromisos, no ayudó. La producción, calificada de pésima por especialistas en la materia, restó calidad a la transmisión, y desde los mensajes iniciales supimos que no escucharíamos ni veríamos algo nuevo.

7. Pero no nos extrañemos. El debate simplemente nos mostró l@s candidat@s que tenemos, y reflejaron la trayectoria de sus partidos, una partidocracia que sigue al mando de este país, y unas televisoras que la respaldan. No nos quejemos. Se nos dio el debate que merecimos.