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Menos mortalidad femenil es un mejor regalo

TribunaPedro Elizalde

Un día como el de hoy no pasa desapercibido. Se trata un festejo nacional por el que una amplia mayoría de los integrantes de nuestra sociedad hace un alto en sus actividades, para volcarse en afectos y reconocimientos, hacia quien juega el rol prioritario en esa primera célula de una comunidad, como lo es la familia.

Hoy es el día de las madres, y como de costumbre, este jueves se registrará una dinámica distinta como motivo de atender la celebración.

En la víspera, el sector comercial en sus diversos giros, había reconocido un aumento significativo en sus ventas, a propósito de que son bastantes los que buscan materializar su afecto mediante un presente.

Un giro económico que tendrá mayor movimiento será el gastronómico. Como cada año, se espera que las personas se vuelquen a los restaurantes para festejar el momento, así lo adelantan las reservaciones que hasta ayer registraron dichos establecimientos.

De tal forma que este día no habrá otro tema que el reconocimiento y festejo a todas las mamás. La otra cara de la moneda para esa parte del género al que se le inunda de felicitaciones, sigue siendo la discriminación.

Y no es por echar a perder la fiesta, pero ahora que otro tema en boca de todos son las campañas políticas, una nueva revisada a las nominaciones deja en claro que el sexo masculino sigue ocupando los principales espacios.

En el plano doméstico, las agencias del ministerio público documentan que el número de agresiones hacia las jefas de familia no cede, sino todo el contrario, en tanto que en instancias judiciales, el reclamo de obligaciones alimenticias también son casos muy frecuentes.

Una estadística vigente es que en nuestra zona conurbada, una mujer pierde la vida cada semana, en promedio, a causa del cáncer de mama, y otro número importante también como consecuencia del cáncer cervicouterino.

Es una paradoja de nuestros tiempos, en los que las tecnologías de hoy, mañana ya son obsoletas, pero donde todavía enfermedades que son curables si se detectan con tiempo, sigue cobrando vidas, y peor aún que se haga notar que la responsabilidad es de las afectadas por dejar de revisarse, cuando la autoridad, con todo un presupuesto a su disponibilidad, no ha creado la estrategia eficaz para que sean menos las mujeres que se convierten en estadística mortal.