¡Santa combi-gote blindada, "ChikiliQuadri"!
Política ceroJairo Calixto Albarrán
Como suelo transportarme en un microbús blindado con puro repertorio reguetonero a todo volumen, entiendo que el buen ChikiliQuadri no se sienta cómodo manejando una combi como símbolo de la buena onda, sobre todo porque esos vehículos dejaron de ser ecológicos desde que se convirtieron en artefactos del terror al mutarse en peseras. Digo, es mucho más fácil moverse en un Jetta a todo dar, blindado, mientras anda en campaña, que en un artefacto que ni aire acondicionado trae.
Por eso, es de lo más lógico que el candidato ande en un coche último modelo por su seguridad (el Estado Mayor lo obliga a no andar en autos de proles) y que dos cuadras antes de llegar a los eventos haga el cambio como hace Batman con el Batimóvil y el Avispón verde con su Belleza negra. Un cambalache obligatorio, perfectamente explicable, que le costó críticas fuertes entre los alumnos de la escuela de periodismo Carlos Septién, quienes se sintieron timados al descubrir que el consentido de la profesora pasaba de una supernave a una chatarra para quedar bien con ellos. Era como si la edecán del IFE hubiera aparecido con el uniforme de la Monja Alférez, o que Peñanieto dejara de hacer compromisos a destajo (sobre todo porque cada que hace uno se muere un panda en China), o que la Chepina declarara incomodísima a su hermana incómoda, o que El Peje se pronunciara por la privatización del Zoológico de Chapultepec. O, mejor aún, que el Partido Verde, por vergüenza, de pronto quitara sus hórridos spots donde aparece la Legarreta y Raúl Araiza de los cines para no seguir espantando a los niños con su tremendismo del ¡Alarma!
Digo, se hubiera entendido que le criticaran sus pasiones autoritarias o su lucha por los campos de golf en Tepoztlán, pero no se vale que me lo regañen nomás porque solo se sube en la combi para salir en la foto como Shaggy el de Scooby Doo. Además, ya lo dijo él mismo, “denme chance, estoy en campaña”, en un tonito cordial y lastimero.
Pero eso no tranquilizó al estudiantado que lo puso a temblar más que la playmate. Bueno, ni siquiera cuando prometió salvar al país con banda ancha lo perdonaron. Ya saben su tonada, si hay broncas con El Chapo, banda ancha; si requisan a los electricistas, banda ancha; si otro rápido y furioso, banda ancha.
¡Santa combi-gote blindada, ChikiliQuadri!








