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La cruz de azul (tomo LVII)

La contracolumnaBarak Fever

No sé qué tema escoger. Muy ardido como para hablar del enésimo título de Mou. Fuera de forma como para regatearlos con una columna dedicada al ansiado retorno del Ave, esa que fue majestuosa en los 80 (¡Correcaminos de la UAT! ¿Quién si no?) Demasiado sensible como para siquiera ser capaz de escribir Guardiola sin romper en llanto. ¿Y si mejor me aguanto hasta el lunes a que el City gane la Premier?

Empiezo por fin a escribir sobre el nivel que atraviesan Dortmund y Bayern. Me suelto la rienda y calculo de qué manera fulmina la baja de Puyol las aspiraciones de España en la Euro. Teclean mis dedos de cómo, cómo, ¿cómo va Cruz Azul? Ja. Escrupulosamente puntual a cada una de sus tres citas anuales con el fracaso, el entrañable club celeste llega a mi rescate. Edición. Seleccionar todo. Suprimir. Bajo los escalones al sótano para acudir a uno de mis tres encuentros de cada año con el ábaco ahí empolvado. Bolita por bolita empiezo a contar. 15 torneos largos, 33 cortos, 3 Libertadores, 3 Concachampions, 3 Interligas. Resultado final: a Cruz Azul lo han eliminado 57 veces en sus últimas 58 aventuras oficiales. Se equivocan quienes piensan que odio al Cruz Azul. No lo odio, sólo me divierte. ¿Se acuerdan del monito ese de South Park que siempre se moría al final? ¿Kenny se llamaba? Seguir cada temporada de La Máquina es como ver una de esas películas que sabes cómo va a terminar desde el minuto 1. Y no por previsible y ñoña deja de ser entretenidamente palomera.

Cuenta la leyenda que la maldición del 97 impide al León ascender hasta que Cruz Azul salga campeón. Los esmeraldas parecían resignados a su designio astral, pero ya le dio güeva y están cerca de volver. Hace poco Cruz Azul compartía ayuno con Tigres. Eran Sidharta y Dalai Lama, hasta que los universitarios decidieron salir campeones. Ya de últimas, el abandonado club aún mantenía el campeonato del infortunio tras quedar a la orilla en tantas finales. Y entonces, ¡matanga! Santos se llevó hasta su cinturón de subcampeonísimo. Aunque Tito Villa emule a Maradona y a Zidane, anote con la mano una tarde y cabecee en el tórax de un rival a la siguiente, en homenaje a aquellos actos vandálicos de Corona y Giménez en Morelia. Ni por lo civil, ni por lo criminal. Cruz Azul nomás no la arma.

Guardar. Adjuntar. Enviar. Gracias, Cruz Azul, por devolverme la inspiración. Al menos para eso sirves.

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