La crisis económica “recorta” a Sarkozy
Daños colateralesIrene Selser
Hace exactamente cinco años, el 6 de mayo de 2007, el candidato de derechas de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) Nicolas Sarkozy, vencía en las urnas, en segunda vuelta, con 7 puntos de ventaja y 53.06% de los votos a Ségolène Royal (1953), que apenas logró 46.44% luego de una pobre campaña, con su Partido Socialista (PS) fragmentado y recién separada de su pareja sentimental de tres décadas y padre de sus cuatro hijos, el entonces primer secretario del PS, François Hollande (1954), que ayer sin embargo se cobró la revancha al imponerse, aunque con una ventaja menor de 4 puntos, al castigado mandatario por 52% a 48%, siendo su gestión reprobada finalmente por el 60 por ciento de los franceses.
Sarkozy (1955) deja a Francia con 3 millones de desempleados, un millón más que en 2007, casi el 10 por ciento de la fuerza laboral; un déficit público de 90 por ciento del producto interno bruto (PIB); una deuda que escaló de 1.6 billones a 2.2 billones de euros en los dos mil días de su mandato y la pérdida, apenas en enero pasado, de su calificación Triple A por parte de la agencia Standard & Poor, que descalificó así a la quinta potencia mundial en cuanto a su capacidad para solventar la deuda (aun cuando el ministro de Economía, François Baroin minimizara la decisión negando que se tratase de “una catástrofe”: “es como un alumno que pasa de la matrícula de honor al sobresaliente”, dijo).
Las encuestas anticiparon el triunfo de Hollande, que se benefició además de una alta afluencia a las urnas (más del 80 por ciento), y quien ayer dedicó su victoria “a los jóvenes”, que visiblemente felices, con rosas rojas y champagne, brindaron en la mítica plaza de la Bastilla, cuna de la revolución burguesa de 1789 y de la República francesa, y donde hace 31 años François Miterrand, mentor de Hollande, lograba la primera victoria de la izquierda bajo la V República, instaurada en 1958 por Charles de Gaulle.
Para quien será en unos pocos días el séptimo presidente de la V República, la única forma de salir de la peor crisis económica y social de las últimas décadas en el país —y en Europa—, es “la austeridad pero no a cualquier costo”, en el entendido de que la “consolidación fiscal” no puede ir en contra del crecimiento económico ni, como alegan los socialistas europeos, en el mismo rumbo que la “locura Merkozy”, como llamaron al eje Berlín-París del tándem Merkel-Sarkozy, cuyo fracaso, no sólo aborta la oleada derechista y xenófoba de la “Europa fuerte”, sino que mantiene abierta la esperanza sobre la supervivencia del Estado con sentido social.








