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Tepic: cuando la basura nos alcance

Los trabajos y los díasMagdiel Hernández Gámez

La actual administración municipal de Tepic está por cumplir ocho meses. En cuatro meses más y cumplirá un año de labores.

Cuando el nuevo presidente Municipal, Héctor González Curiel, “El Toro”, asumió el cargo, de la misma manera “agarró por los cuernos”, entre otros, los siguientes graves problemas que le heredó Gorgina López Arias:

Un endeudamiento de cientos de millones de pesos;

un organismo administrador de agua potable en quiebra y desmantelado;

una nómina engrosada terriblemente por “aviadores” sindicalizados;

y un servicio de recolección de basura “inservible” por ineficiente, por ser casi inexistente.

Desde el último semestre de 2011 y hasta la fecha –sólo en descargo hay que decir que ya es menos en los últimos dos meses- la Ciudad luce tapizada de basura.

Calles, avenidas, camellones, terrenos baldíos, áreas verdes, espacios oficiales son adornados todos los días por toneladas de desechos que se pudren por efecto de los rayos del sol sobre ellos.

Ya el Gobierno del Estado le dio una manita al municipal al dotarle una flotilla de 10 nuevos camiones recolectores.

Esto desde el 1 de Diciembre pasado.

Para todo el rezago que le dejó Georgina, que incluyó convertidas en chatarra las pocas unidades de que disponía el departamento, una decena de nuevas unidades parece que fue poco.

Pero no era obligación del mandatario estatal Roberto Sandoval resolverle a Héctor González al cien por ciento el problema de la falta de camiones recolectores.

El Alcalde y su equipo de trabajo o no actuaron a tiempo o no supieron cómo hacerlo, pero el caso es que el servicio no tienen la capacidad de cubrir las demandas de los ciudadanos y sigue siendo por desgracia un grave problema.

A la intemperie, la basura es un potencial foco de infecciones de la piel, estomacales, de las vías respiratorias.

Genera la proliferación de ratas, cucarachas, mosquitos y gusanos, entre otros.

Perros y gatos se disputan y rompen las bolsas que contienen restos de comida.

El problema es una “bola de basura” que sin rodar crece y crece y amenaza a la salud pública de los tepicenses.

Lo único que hasta hoy ha hecho el alcalde González Curiel es ponerle orden al desorden de la proliferación de basura:

Redujo la frecuencia de recolección de todos los días, en algunas colonias, a sólo tres veces por semana.

Implemento horarios para que los vecinos saquen sus desechos.

En algunos casos el Municipio fijo puntos de acopio de la basura.

Operan turnos nocturnos.

Pero con todo: No se ha podido regularizar el servicio.

Los ciudadanos no pueden almacenar kilos y kilos de riesgo embolsado en sus patios, en sus viviendas en espera del turno para que recojan su basura.

Así llegaremos sin duda al primer año de gobierno de “El Toro”.

Con una faena en la que le ha quedado a deber…y mucho, a los ciudadanos.