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No es el Madrid-Barça, oigan…

InterludioRomán Revueltas Retes

Y el domingo a las ocho de la tarde, ¿quiénes juegan? Pues, Tigres y Morelia. Ah… Con el perdón de ustedes, señoras y señores, no me parece que sea el partido del siglo. ¿O, sí?

Digo, a lo mejor en Monterrey estarán muy pendientes del tema porque tienen allí una afición fidelísima, como la de ninguna otra ciudad de Estados Unidos (Mexicanos). Y, en la patria chica de Felipe Calderón de seguro que también se van a enganchar a la señal de Tv Azteca en vez de mirar en otro canal el debate de los aspirantes a la Presidencia de la República. Pero, en el resto del vasto territorio nacional ¿realmente le importa tanto a la gente un juego que no entra en la categoría de los “clásicos”?

Lo repito: no es el Madrid-Barça ni un partido de la Copa del Mundo ni un encuentro en el que el Tri se juegue la clasificación contra Estados Unidos (de América) ni, vamos, siquiera la gran final de ese torneo de clausura nuestro que tan deslavado nos resulta desde el momento mismo en que ya no participan Chivas, Cruz Azul y Pumas, tres de esos equipos llamados “grandes” cuya falta de grandeza, justamente, está comenzando a pasar factura en la caja registradora, para gran preocupación de los dueños y mandamases de doña Federación Mexicana de Futbol.

Lo que no entiendo es que ellos mismos, sabedores de que el público ha estado dejando de ir a los estadios y de que los ratings en la tele descienden, programen un encuentro de futbol en el momento mismo en que muchísimos espectadores sí van a mirar el debate. A esto, en cristiano coloquial, se le llama “escupir hacia arriba” o, en parla más refinada, “dispararse a los pies”. Si yo fuera unos de los anunciantes que compraron tiempo de transmisión en el mentado partido pediría que me rebajaran las tarifas porque la audiencia va a ser forzosamente menor que si se programara en otro horario. Pero, en fin, ha sido una cosa cocinada conjuntamente por una televisora y por los tipos de la federación: si no les importa perder espectadores, que con su pan se lo coman. Pues eso.