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¡No es posible! ¡no, por favor!

El pozo de los deseos reprimidosÁlvaro Cueva

Hay programas malos, sobre las elecciones, y Camino a Los Pinos del canal EfektoTV. ¡Qué cosa tan más lenta, monótona, anticlimática, barata e intrascendente!

Con razón hay tanta gente que sale corriendo nomás le anuncian una emisión de análisis político. Con razón hay tantas personas que, atrás de estos títulos, imaginan cualquier cantidad de corruptelas.

Le juro que no hay manera de justificar este proyecto a menos que se trate de un asunto de relaciones públicas o de ventas escondidas. No hay manera.

Camino a Los Pinos es tan malo, que quienes lo hemos visto desde el principio no sólo hemos padecido algunas de las peores propuestas de producción de los últimos tiempos, ya no sabemos quién o quiénes lo conducen.

Primero eran Alfonso Martínez y Lorenzo Lazo, luego Lorenzo Lazo, al rato Julián Andrade.

¿Qué parte de ahora, lo que busca el público, son líderes, no programas de televisión, no han entendido los señores de EfektoTV?

Imagínese usted la cara de invitados importantísimos a nivel político y periodístico cuando les dicen que van a ir a la emisión de Lorenzo Lazo y les salen con que el señor no fue, que los va a entrevistar Julián Andrade.

Es una falta de respeto monumental. ¿Cómo es posible que esto exista? ¿Cómo es posible que pretenda competir contra los esfuerzos de personalidades como Carmen Aristegui, Sergio Aguayo y Leopoldo Gómez?

¿Qué es Camino a Los Pinos? Un concepto insufrible, grabado en un estudio del tamaño del más pequeño de los excusados públicos que se conozca, en donde usted y yo padecemos una tediosísima entrevista ¡de una hora! con gente vinculada al universo político.

Cero manejo del ritmo, ausencia total de la búsqueda de una nota, nada de creatividad en términos audiovisuales. Es puro bla, bla, bla, bla, bla, pero pausado, frío y en pose.

¿Me creería si le dijera que conductores e invitados tienen botellitas de agua abajo de la mesa, que como que tienen prohibido sacarlas durante la entrevista y, que a la hora del corte, usted y yo los vemos recogiéndolas en la penumbra?

¿Qué tiene de malo tomar agua durante un programa de televisión? ¿Qué tiene de malo atender a un invitado? ¿Qué tiene de malo proyectar un poco de calidez en algo que, por definición, es tan apasionante como la política?

¿Quién produce esto? ¿Quién lo dirige? ¿Quién lo escribe? ¿Tiene productor? ¿Tiene director? Tiene escritor? Pues no parece. ¿O usted qué opina?

VENGA EL DOMINGO

Ten cuidado con lo que sueñas, porque se puede convertir en realidad. Esto me lo dijo un buen amigo, hace muchos años, y lo tengo muy presente cada vez que quiero algo.

¿Por qué se lo estoy contando? Porque siempre soñé con que Azteca 13 volviera a hacer Tempranito 2000, aquel legendario programa de revista, de fin de semana, que se comenzó a transmitir en los años 90.

Mi intensión era que Azteca 13 volviera a sus orígenes, que recuperara su identidad y que todos fuéramos felices, pero en lugar de eso, el destino me respondió con Venga el domingo.

¿Qué es? Algo así como una versión dominical de Venga la alegría. Y digo lo de algo así porque, aunque tiene elementos y conductores de Venga la alegría, es mucho más corriente.

Supongo que los senadores del PRD van a proponer aquí una revisión de contenidos igual a la que propusieron la semana pasada para El mañanero porque si allá se le falta al respeto a la mujer con ‘La Reata’, aquí se le falta al respeto con 14 mil elementos peores.

No puedo creer que después de un programa para niños como el de Tatiana, Azteca 13 ponga a Daniel Bisogno a alburear a Michelle Vieth y a hacerle insinuaciones a Raquel Bigorra.

Y las faltas de respeto no sólo son para las mujeres. Aquí se ofende al pobre, al payaso, al homosexual, al niño y al joven.

Volvemos a lo mismo: un programa de revista es un propuesta de contenidos, dividida en secciones, bajo el liderazgo de un periodista. Acuérdese de Hoy mismo. Acuérdese de ¡Hola, México!

Venga el domingo ni tiene la visión de un periodista ni propone nada a nivel contenidos. Es la misma fórmula de cualquier seudo-revista chafa.

Está la nena bonita, el comediante estrella, el muchachito irreverente, el actor que finge ser el más ofensivo de los estereotipos homosexuales y un dizque galán como de balneario.

Todos juntos improvisando durante más de tres horas entre bailecitos, chismes y sketches. ¿Ensayos de varios días? ¿Qué es eso? ¿Para qué?

A pesar de que se nota que Venga el domingo cuesta una lana, vemos al conductor sacar una hoja de papel mal doblada para leer una colaboración que de seguro escribió cinco minutos antes en su camerino. ¿Eso es profesional? ¿Eso es calidad mundial?

Ten cuidado con lo que sueñas, porque se puede convertir en realidad. Prometo no volver a soñar con Tempranito 2000. Se podría convertir en una pesadilla peor que ésta.