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Le dieron oxígeno al Azteca

PelotazosRoberto Velázquez Bolio

Hace 45 años hacía mucho sentido construir un estadio para poco más de cien mil personas. Le daban 100 años de vida y con eso conquistaron a los herederos del milagro mexicano, que creían en el futuro y las herencias. Ofrecieron palcos por 99 años y se agotaron, era 1966, y México era el cuerno de la abundancia.

Tanta esperanza se fue diluyendo, para el 2010, parecía una incongruencia, una tontería. En ese monolito de concreto ya sólo jugaba el América y daba pena. Por ahí uno que otro concierto y la obligada cita con la selección nacional.

Domingo 29 de abril del 2012. Una América resucitado y un tozudo Cruz Azul juegan el último partido de la temporada. Estadio Azteca a reventar y un partido con cuatro goles, un par de postes, un penal fallado y otro no marcado. Parece futbol, para eso construyeron la catedral.

Mientras se redacta este artículo, miles de personas hacen un esfuerzo por salir del estacionamiento. Otros aguantaron las cervezas en la vejiga antes que ir a un baño mugroso. Varios más llegaron de malas por lidiar con los franeleros vende lugares o el lentísimo tren ligero, miles enojados por llegar a su lugar 20 minutos después de que arrancó el partido.

Pero todos salieron contentos, hasta los cruzazulinos eliminados, aferrados a su adorada Libertadores. Con partidos como el de ayer, el Azteca se libra un año más de la dinamita.

twitter@rvbolio