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Revive el hip hop en el Coachella 2012

Las posibilidades del odioJuan Carlos Hidalgo

La reseña del viaje que emprendí por el desierto del sur de California bien puede comenzar con dos paráfrasis a conocidas novelas: “Vine a Coachella porque allí vivía mi padre… un tal Pedro holograma”, o bien, “El día que lo iban a matar, el rapero sabía que volvería en forma de holograma”.

Se intuía una cita histórica para la música pues dos de los más grandes líderes del hip-hop se reunían para buscar la confraternidad entre sus miembros y homenajear a varios de los muertos que la violencia que ha rodeado al género dejó para la posteridad. Snoop Dog y Dr. Dree fungen como figuras de cohesión y respeto. No les faltan ideas y tienen algo menos de bling bling que tipos tan deleznables como Kanye West y sus imitadores. La pareja puso en circulación todos los medios y recursos de los que fue capaz para obtener un dispositivo tecnológico que permitiría regresar a Tupac Shakur a las presentaciones en vivo, incluso después de su muerte.

Un diseño escenográfico en forma de planta eléctrica permite crear el ambiente necesario para la aparición de un holograma del músico asesinado. El resultado es sorprendente sobre la tarima. Tupac saluda a la gente y agradece a Coachella. Todo como si estuviera allí de carne y hueso. No sólo se recurrió a alguna vieja pista de voz. Lo que se hizo es crear todo un discurso a través de los dispositivos tecnológicos de última generación. Eso si, cuando las cámaras de televisión ponen al holograma en las pantallas, este luce un tanto translucido y no como si fuera 100% de carne y hueso. Todavía no se alcanza la perfección, pero aun así este adelanto produjo muchas bromas acerca de la posibilidad de hacer lo mismo con cantidad de figuras legendarias de la música que han fallecido.

Humoradas aparte, esta complejísima performance ha abierto el debate acerca de si representa una nueva era en cuanto a conciertos. El quid gira en torno a si representará un antes y un después. Quizá sea pronto para determinarlo, pero la polémica marcha. Lo que ya se ha dado es la revisión de la convocatoria misma del evento, que se dio los domingos15 y 22 de abril en las cercanías de Indio.

Snoop y Dre compartieron la noche con 50 Cent, Wiz Khalifa, Kurupt, Kendric Lamar y algunos otros. Aunque los invitados principales fueran el fallecido Tupac y la presencia de Eminem. Con ello se espera que en cierta medida el hip hop se deslinde de lo gangsta; que sus heridas sanen y que los muertos descansen en paz (también tributaron a Nate Dogg).

Reitero que este concierto pretendía buscar la reconciliación y la convivencia. Es por eso que citaron a House of Pain y su “Jump around”, hecha por un grupo de blancos y al que hace años le restaban cualquier mérito. Todo fue calculado muy bien. Al momento de tocar “California Love”, mencionaron ciudades de la costa Este, como Filadelfia y Washington; igual agradecieron a la gente del medio oeste y el centro. El hip hop como algo norteamericano por igual, para todo el país y toda la gente: blancos y negros.

Seguro que el escritor norteamericano Norman Mailer estará bailando de gusto en su tumba al confirmar que lo expuesto en su libro El Negro Blanco hoy se confirma a través de un fenómeno interesante: miles de blancos que quieren ser negros y viceversa. La mayoría de anglosajones cantando de memoria y con feligresía los combativos alegatos salidos del gueto. En una especie de licuado racial que progresivamente va cuajando pese a la oposición de los sectores más conservadores y hasta racistas. ¿Quién despacha actualmente en la Casa Blanca?

Porque este fue el Coachella del 4:20, al respecto del Día Mundial de la Mariguana y la invitación de fumar colectivamente a esa hora. El asunto alcanzó la celebridad en twitter y más aun porque Snoop sube con un churro enorme y se lo fuma. Durante un espectáculo masivo eso representa una provocación, ya que no sólo es consumo sino apología. Pero permítame ser desconfiado y plantear la posibilidad que el cigarro no contenga mariguana sino tabaco. No se puede fumar tan tranquilamente. Al Festival acuden policías que no podrían dejar pasar el acto.

¿Se habrá pactado con las autoridades? ¿Se les habrá dicho que era un montaje? ¿De plano habrán mostrado una inusitada tolerancia? Durante ese fin de semana fumaron muchísimo y no se registró ni el mínimo acontecimiento negativo, ¿será que Estados Unidos debe abrirse a la posible legalización? ¿O se trata de un exceso que se permite al igual que en el Mardí Gras de Nueva Orleans?

Ha llegado el momento de que el hip hop cambie su discurso, se aleje de la misoginia y la exaltación de la violencia. Dre y Snoop han dado un paso grande y creado uno de los shows más impresionantes de la historia. Nada mal para un fin de semana en el corazón del desierto californiano. ¡Larga vida a Coachella!