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El profundo de la migración mexicana al otro lado

Día con díaHéctor Aguilar Camín

Creo que era Harry Truman quien decía que para alcanzar las ocho columnas un presidente debía repetir las cosas ocho veces. El discurso de Calderón en Washington sobre el descenso de la migración mexicana volvió noticia en México lo que la prensa estadunidense, The New York Times, había registrado con extraordinaria precisión al menos hace ocho meses.

Esa noticia es que la migración mexicana a Estados Unidos ha bajado en la última década, hasta volverse negativa: regresan más mexicanos que los que emigran, luego de haber tenido en el año 2000 hasta 500 mil cruces ilegales. (En 2010, eran solo 100 mil).

En estas mismas páginas, el 7 de julio de 2011, ofrecí un resumen del reportaje del Times, que incluye la noticia y su explicación (nytimes.com/interactive/2011/07/06/world/americas/immigration.html?Pagewanted=print).

Han criticado al presidente Calderón que en su discurso se apuntara el mérito de la inversión de la tendencia, atribuyéndolo a la creación de mayores oportunidades y empleos en México durante su gobierno. Desde luego no es el único factor, pero sí uno de los cuatro que el Times y los expertos consultados pusieron en la lista de explicaciones del fenómeno. Las cuatro causas son:

1. Mayores dificultades para cruzar y quedarse allá por el sellamiento de la frontera del lado estadunidense y por el endurecimiento de las leyes migratorias locales (Arizona, Alabama, Georgia, Carolina del Sur, Carolina del Norte).

2. Mayores riesgos físicos del viaje, por la violencia fronteriza del lado mexicano y por las difíciles rutas que quedan a salvo de inspección estadunidense, cosas que encarecieron el costo promedio de los viajes de 700 dólares a fines de los ochenta a 2 mil dólares a fines de los noventa.

3. Menor rentabilidad de los salarios de allá frente a los de acá. En 1920, por el mismo trabajo, un trabajador ferrocarrilero podía ganar en EU cinco veces más que en México. En los 1950 y 1960, un bracero podía ganar en EU diez veces lo que ganaba en México. La disparidad salarial se ha reducido a 3.7 veces en nuestros días.

4. Mayores oportunidades de empleo, estudio y acceso a bienes públicos en México (agua, caminos, luz, drenaje, subsidios a la pobreza) que reducen los cálculos del costo beneficio de emigrar para familias ya no tan numerosas con menos brazos que ofrecer y menos bocas que alimentar.

Se trata de una inflexión profunda, de una noticia que, por una vez, anuncia un verdadero cambio de la historia.