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Fortaleza y debilidad de Xóchitl, Omar e Isidro

Sarkis Mikel Jeitani

Los conflictos que existen entre los candidatos ante cualquier puesto electo, todo en relación de ganar al electorado y con la cuestión de la preferencia popular. La sociedad hidalguense ha sufrido cambios y conflictos en los últimos años en lo que respecta a la manera en cómo se canalizan sus votos y resuelven los problemas socioeconómicos y la ejecución de su decisión, en este avance se produjo la aparición del pragmatismo como un estilo político. Muchos consideran que las estrategia de los políticos actuales están vacíos de contenido, coincide con las crisis de representación y legitimación social; constituye una preocupación que la ciudadanía se tiene que ocupar. Este fenómeno se extiende por la forma de elegir a los candidatos.

La gran mayoría de los hidalguenses opta por analizar la imagen y el perfil de cada uno de los candidatos; los tres candidatos que encabezan la primer planilla al senado, tomaron las acciones más fáciles pero de dudosa utilidad; analizan lo que otros dicen, destacando juicios inciertos o no completamente probados, reputación de que goza en la percepción de otro. Se olvidan de que la campaña electoral necesita de la opinión pública que se remite a la conformación de espacios de reflexión sobre lo colectivo, sobre la cosa pública, a la creación de propuestas e ideas que implican la búsqueda del conocimiento, valores y actitudes, además de el sentir de la gente, más allá de los ataques y de las críticas personales. Debe existir una coincidencia entre política y la esfera pública que remita a la sociedad de que la política es un arte que sólo podrían disponer de tiempo, capacidad y derechos. Por ello, uno de los cuestionamientos sociales más frecuente a la mercadotecnia política y su uso en las campañas electorales, tiene que ver con los excesos en la crítica y ataque, calumniar y denigrar al adversario, incursionando incluso en asuntos propios de su vida privada y la falta de ética en las acciones de los candidatos parten del principio de tratar de ganar la elección no en base a las fortalezas del candidato sino a las debilidades y errores del contrincante.

Esta situación ha generado innumerables críticas de los ciudadanos, analistas, comunicadores quienes de manera insistente señalan la necesidad de incorporar una dimensión ética en la política y sobre todo, recomiendan reglamentar el uso de estrategias y la mercadotecnia para tratar de evitar excesos. Al respecto, creo que si es necesario al menos señalar las debilidades y fortalezas de cada uno de los candidatos, ante este dilema, creo que todos tiene debilidades y fortalezas, siguen los mismos principios, cada uno con planes diferentes, distintos estilos y con el mismo objetivo de aplastar al enemigo.

Tomamos en cuenta a los tres primeros actores en esta campaña, Omar Fayad Meneses, político exitoso, ha ganado varias elecciones en el estado, ocupó varios puestos en la administración pública de primer nivel. Fayad ha comprendido la necesidad de los hidalguenses en materia de seguridad y por ello, enfoca su campaña en la seguridad para inspirar una nueva esperanza a la gente; su debilidad es no analizar a fondo las fuerzas de sus adversarios y su estrategia triunfalista extrema y exceso de confianza. Xóchilt Gálvez se presentó ante los electores como una ciudadana inconforme ante el sistema político, usa sus grandes dotes de su heroica derrota en la pasada elección, se coloca en el centro ideológico feminista para captar una gama mayor de votantes; su debilidad: ceder ante el juego y la guerra sucia de los mismos panistas. Isidro Pedraza su fortaleza es ser el candidato de acuerdos de los tres clanes perredistas: Guadarrama, Cornejo y la UFIC instituto político que él encabeza. Su debilidad por no saber obstaculizar las oportunidades que le han dado.

Hay muchos factores que resta insistir en que su perfil como candidato no ayuda para ganar votos pues aunque hayan elecciones perdidas o ganadores, de antemano cuando las condiciones favorecen a uno de los candidatos más fuerte puede cometer errores o las circunstancias cambian por no entender lo que quiere la ciudadanía, por que las luchas por ganar cualquier elección, no sólo por sus decisiones, por eso, hay quien comienza bien su campaña y al final pierde, otros inician mal y terminan ganando, todos dependen de la oportunidad que permite la sociedad captar y acepta su perfil como candidato.