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Periodistas en problemas

El pozo de los deseos reprimidosÁlvaro Cueva

Cuando supe que Marco Antonio Silva, Jorge Nieto y Norberto Campos iban a tener su propio programa de televisión de periodismo de espectáculos en el canal TVC me puse muy contento.

¿Por qué? Porque son gente a la que quiero y respeto desde hace años, señores que se han ganado, a base de mucho trabajo, un lugar como parte de una de las fuentes más castigadas del periodismo nacional, y porque, honestamente, ya nos urgía algo nuevo.

No puede ser que a estas alturas del siglo XXI todas las emisiones de farándula que aparecen en nuestras pantallas insistan en copiar el modelo 1989 de Todo para la mujer.

E, igual, no puede ser que siempre, o que casi siempre, estemos hablando de los mismos conductores de más de 40 años, viciados, mañosos, sensacionalistas o en su zona de confort.

La televisión mexicana merece más y mejores programas de periodismo de espectáculos con talentos más jóvenes y más representativos de nuestro pueblo.

Si a todo esto que le acabo de comentar le agregamos que me notificaron que el proyecto de Marco, Jorge y Norberto iba a ser de puros hombres y que se iba a llamar Hablar a lo macho, oiga, yo era el televidente más feliz del planeta.

Me imaginaba algo así como Futbol para todos o como Miembros al aire, pero de espectáculos, un concepto diferente, audaz, divertido, pero no. ¡Qué tristeza tan más grande!

Si los señores Silva, Nieto y Campos no hacen cambios de fondo inmediatamente en lo que están presentando de lunes a viernes a las 17:00, se los va a llevar la tristeza.

Está muy mal, y no por falta de talento, no por falta de experiencia, no, por falta de una cabeza que se ponga los pantalones, meta en cintura a toda la producción e imponga un estilo.

Todas las notas que se presentaron durante la semana de estreno o fueron viejas, o carecieron del más mínimo interés periodístico o, de plano, estuvieron hechas con las patas.

¿Me creería si le dijera que en Hablar a lo macho se presentaron notas que jamás respondieron las cinco preguntas básicas con las que debe cumplir cualquier material periodístico?

Eso es de taller de periodismo uno, de periodiquito escolar de la primaria.

Deje usted si es inteligente o estúpido preguntarle a una estrella sobre el día del niño, cuando de lo que se estaba hablando era de un festival de cine.

¿A dónde se fueron las clases de periodismo? ¿Qué pasó con ese control de calidad? ¿A dónde mandaron las nociones de estructura, tono y ritmo?

¿Quién es el jefe de información de Hablar a lo macho? ¿Existe?

¿Cómo puede usted tener a Juan Ferrara de invitado y no sacarle una nota? ¡Una!

¿Cómo puede usted tener a Los Recoditos en el estudio y no aprovecharlos para que le digan algo, periodístico, que no le hayan dicho a nadie? ¡Cómo!

¿Para qué queremos ver un programa de espectáculos que no nos dice nada nuevo?

¿Para qué queremos una emisión de farándula más donde los conductores ni hacen las notas, ni ven las notas, ¡ah!, pero eso sí, a fuerza las tienen que rematar con adjetivos facilones como que si perengana en guapa, linda o simpática?

¡A quién le importa eso! ¡Ya no estamos en 1997! ¡Ahora tenemos redes sociales! ¡Para decirle guapa a una actriz, cualquiera se lo dice en Twitter o Facebook!

¿En qué me baso para decirle que ni Marco, ni Jorge ni Norberto ven las notas que presentan? En que las anuncian de una manera y el video, como en el caso de Kalimba, habla de cualquier cosa menos de ésa.

Y en lugar de corregirlo, cuando acaba la nota, la celebran como si ni siquiera se las hubieran puesto durante la grabación.

¡Son reporteros profesionales! ¡Y son muy buenos! ¿Por qué le soltaron eso, que es su especialidad, a vaya usted a saber quién?

¿En verdad TVC quiere competir lanzando este proyecto? Competir es ganar. ¿Hablar a lo macho le va a ganar a Fórmula notas, a No lo cuentes y a Ventaneando? ¿Cómo?

Y no es una cuestión de dinero, es de inteligencia, de concentrarse más en tener una exclusiva que en jugar a las cartas, comer, beber o hacerse el chistoso.

Estamos hablando de periodistas, no de comediantes, y, lo peor, de periodistas que trabajan para TVC, no para Televisa o para Azteca.

¿Por qué no comenzaron entrevistando a las estrellas de su propio canal? ¿Por qué en lugar de viborear a Ana Bárbara, no nos hablaron de alguno de los magníficos canales de TVC Networks? ¡Por qué!

Sí, yo sé que para muchas personas la nota es la palabra macho, el reparto de hombres o la escenografía de cantina.

Para mí, eso es intrascendente. Si no hay sustancia, aunque vistan de vaqueritos a Marco, Jorge y Norberto, aunque los pongan a platicar en un burdel, o aunque los pongan a pelar pollos como tarea escénica, no va a pasar nada.

Aquí el problema no es de género, es periodístico, es de autoridad. ¡A corregir, señores! ¡Pónganse a corregir! ¿O usted qué opina?