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Lutherapia: lo mejor del mundo

Estado FallidoSusana Moscatel

Es difícil describir lo extraordinariamente bueno que resulta ser el espectáculo de Les Luthiers, quienes este fin de semana tuvieron a bien regresar al Auditorio Nacional de la Ciudad de México. No me puedo imaginar nada en este mundo del espectáculo tan perfeccionado y profesional que el tipo de humor que estos señores de Argentina entregan una y otra vez. Y de ahí la discusión. Afuera del recinto, para variar, los piratas estaban haciendo su agosto vendiendo toda la discografía, hasta la que formalmente estaba inédita, a pocos pasos. ¿Pero qué decirles? La última vez, hace unos tres años, que tuve la oportunidad de entrevistarlos les pregunté que por qué ya no querían poner a la venta los audios (y ahora DVD) de sus extraordinarios espectáculos (parece que el último fue en el 2003). Lo que pasó a continuación pareció un sketch que sólo podría haber salido de las brillantes mentes de estos perfectos músicos, locos y comediantes.

Se pusieron a discutir entre sí al respecto, conmigo viéndolos atónita y de pronto en medio de lo que parecía un extraño problema de familia. “¿Ves? Te dije que la gente sí quiere las grabaciones”, decía uno. “Pero se pierde el encanto, no tiene caso hacerlo así”, replicó otro. “¿Qué hubiera hecho ‘Johan Sebastian Mastropiero’?”, me pregunté a mí misma, pensando en el más increíble personaje y creación. Probablemente un movimiento sinfónico de toda esta discusión. “¿Tú qué piensas?”, me preguntaron de pronto, de la nada, poniéndome muy nerviosa. “Yo crecí escuchando sus discos. La primera oportunidad que tuve de verlos en vivo y corrí a hacerlo. Definitivamente, lo seguiría haciendo”. Por supuesto que no me hicieron caso. Pero al menos vienen seguido y hay que agradecer esos tres Auditorios Nacionales atascados de carcajadas este fin de semana. Nos hacen mucha falta.

¿Galilea para diputada?

De verdad, me tengo que preguntar si es una absoluta falta de noción y perspectiva la que vivimos en nuestro país lo que hizo que algunas personas presentes en un evento proselitista en el cuarto distrito de Acapulco, se pusieran a gritar: “Galilea para diputada”. Hasta donde sé la conductora sólo estaba apoyando a su marido, quien sí busca su puesto, lo cual evidentemente se vale. Pero es aterrador pensar que hay gente que porque ve a alguien en su pantalla de televisión bailando o jugando, está dispuesta a considerarla como la persona ideal para tomar decisiones básicas para su vida a corto y a mediano plazo. Si esto sólo fuera parte de un síndrome de tontería personal, entonces sería simpático y para el anecdotario. Pero la verdad de las cosas y lo sabemos, es que hay todo un proyecto de estrategas políticos viendo la tele y de ahí este embarcadero entre el espectáculo masivo mexicano y los partidos políticos. ¿Casos? Andrea Legarreta y Raúl Araiza antes de su película favorita por el Partido Verde. ¿Y qué hay de Raúl Osorio de Venga la Alegría que pasó de usar ropa desabotonada y pantalones embarrados a lanzarse como diputado federal? No son ‘garbanzos de a libra’, pero esto cada vez se pone más extraño. Sobre todo cuando hay diputados que nunca irán a una entrevista (¿o debate?) en la que cuestionarán sus más complicadas propuestas (o hábitos de lectura) pero sí le dan una entrevista a La Reina de la Radio, Maxine Woodside, quien dice durante más de una ocasión que tiene frente a ella ‘al galán de galanes’. ¡No es casting para telenovela! Es el futuro de nuestro país. Pero por más que un gran grupo de personas sepamos esto con gran claridad y certeza, el hecho es que la estrategia sigue y seguirá funcionando descaradamente. Y así seguimos.