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Planeta azul, no verde

Heriberto Ramos Hernández

Dan Ariely es Profesor de economía en el MIT, columnista en The Wall Street Journal, y Consejero del Banco de la Reserva Federal en Boston. En 2010 publicó un libro genial: Predictably Irrational. En México se vende con el desafortunado titulo “Las Trampas del Deseo”.
Es un libro que hace honor a su título original, pues con datos duros, y deliciosos ejemplos, confirma que los seres humanos no solamente somos irracionales, sino que somos predeciblemente irracionales. En la página 155 hay un párrafo muy interesante: “Una vez que nos apropiamos de una idea, ¿Qué hacemos? La defendemos quizás más de lo que debiéramos. Y tenemos problemas para escuchar a quienes piensan diferente porque no podemos soportar la posibilidad de cambiarla. ¿Que nos queda entonces? Una ideología rígida, fanática, e inflexible.”
Éste es un temor que tengo, quedarme estacionado en una idea. Quizás por eso entreno la curiosidad. Y rehúyo tanto de las unanimidades, de los dogmas, de los “carros completos”.
Desde hace meses estoy revisando libros políticamente incorrectos. Textos que cuestionan la teoría del calentamiento global, y argumentan contra su discurso catastrófico. Libros que nunca he escuchado que sean citados por los mensajeros del apocalipsis climático.
Aquí una colección de comentarios en reseñas de uno de estos libros: “Planeta Azul, No Verde” del Presidente Checo Václav Klaus.
1.- El ecologismo ya no tiene nada que ver con las ciencias naturales, sino que es una “ideología metafísica” que sacraliza la Tierra al mismo tiempo que denigra al ser humano.
2.- La actitud de los ecologistas ante la naturaleza es análoga a la actitud comunista respecto a las leyes económicas; también intentan sustituir la libre espontaneidad del desarrollo del mundo y de la humanidad por una planificación central conservacionista.
3.- Como las demás utopías, ésta solamente se puede alcanzar gracias a la restricción de la libertad y al dictado aplastante de una minoría de elegidos sobre la mayoría del resto de las personas.
4.- El truco para quienes buscan disfrutar de una autoridad despótica, afirma Klaus, es generar pánico y crear una sensación de alarma que convenza a los pueblos de que deben entregar a la casta intocable de profetas, un poder absoluto, y además de forma urgente.
5.- Aunque el ecologismo presume de tener carácter científico, en realidad es una ideología que en el fondo rechaza ver el mundo, la naturaleza y la humanidad tal y como son realmente. Rechaza ver su desarrollo evolutivo natural y venera el estado de la naturaleza convirtiéndolo en una especie de norma intocable, cuya modificación de cualquier índole se presenta como una amenaza nefasta.
6.- No nos asustemos a nosotros mismos con previsiones catastróficas y no abusemos de ellas para la defensa e implantación de intervenciones irracionales en las vidas humanas.
Vale conocer los diferentes puntos de vista sobre este tema. Otros libros son: El ecologista escéptico, del ex-Greenpeace Bjorn Lomborg. Estado de Miedo, de Michael Crichton. Las Mentiras del Cambio Climático, de Jorge Alcalde; y Guía políticamente incorrecta del calentamiento global, de Christopher C. Horner.