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#elviajerodeltiempo de @albertochimal

Tabula rasaAlfonso Valencia

La evolución estética del arte se da gracias a la ruptura constante de las llamadas nuevas generaciones con su pasado inmediato. Esto ha sucedido siempre, pero fue más notorio durante el siglo pasado. No podría explicarse el arte contemporáneo sin este movimiento de ruptura y evolución: desde las vanguardias de principios del siglo pasado hasta nuestros días.

Alberto Chimal pertenece a una especial generación de ruptura. Nacido en el 70, su obra explora terrenos literarios que poco habían interesado a autores nacionales. Junto a Bernardo Fernández BEF, Bernardo Esquinca y Luis Jorge Boone, entre otros, ha explorado los terrenos de la ciencia ficción, la literatura fantástica (tal y como la entendían Borges y Bioy Casares), el terror, la novela gráfica, etc. Si por algo se destaca su generación es, precisamente, por la arrojada imaginación de su propuesta literaria.

El viajero del tiempo es un ejemplo perfecto de la afortunada exploración tanto temática como formal. Si bien el viaje en el tiempo ha sido un motivo literario recurrente a lo largo del siglo XX (diría incluso que ha llegado a convertirse en un cliché impulsado por el desarrollo apabullante de la física teórica durante los últimos 70 años), la manera de abordarlo de Alberto Chimal renueva el tema y le aporta un nuevo soplo de vida: su viajero del tiempo incide en la Historia, es capaz de llevar y traer personas de distintas eras y confrontar, por ejemplo, latinistas actuales con la Roma clásica, a héroes griegos con sus versiones cinematográficas.

El viajero del tiempo surge de la exploración literaria de tuiter. Su formato, de particular interés para muchos escritores, ha generado el surgimiento de la llamada tuiteratura, la cual ha sido impulsada por autores como Aurelio Asiain, Cristina Rivera Garza y el propio Chimal. Estos juegos entre literatura y tecnología son el resultado no sólo de la experimentación, sino del interés y la preocupación por renovar los formatos tradicionales de la narrativa, y con ello, la literatura misma.

Si bien Chimal tiene muchos seguidores gracias a su sitio de internet y los contantes talleres que dirige, no está de más lanzar la recomendación desde espacio: visiten lashistorias.com.mx, y acérquense a una obra que ya está generando un movimiento literario.

Alberto Chimal, sin duda, será gurú para muchos escritores que aún no saben que quieren ser escritores.