La cobardía de Márquez la tiene que pagar
El fondo del meolloGerardo Velázquez de León
Si el sueño de Rafael Márquez es jugar en Juegos Olímpicos se desvaneció el domingo pasado. La patada cobarde, artera y con alevosía contra el jugador del San José, Shea Salinas en un partido de la MLS debe ser el motivo para dejar fuera de Londres 2012. El antecedente es claro y contundente. El 16 mayo de 2011 un día después de la semifinal Morelia vs Cruz Azul, Héctor González Iñárritu anunció que José de Jesús Corona quedaba fuera de la Copa Oro por aquel estúpido cabezazo que el portero del Cruz Azul le propinó al preparador físico del Morelia.
Las palabras del director de selecciones nacionales fueron así: “Reunidos con el cuerpo técnico viendo el partido de la semifinal decidimos no convocar a Corona para la Copa Oro porque un seleccionado nacional parte de los valores, responsabilidad social y la no violencia. La parte deportiva es muy importante, pero el ejemplo a la juventud es muy importante y por eso se decidió no llevarlo a Estados Unidos”
Rafael Márquez no debe ser considerado como uno de los tres refuerzos porque si lo hacen caerían en una contradicción terrible y crearían un antecedente difícil de quitarse de encima.
Por más que sea Rafael Márquez deben seguir los mismos criterios. Lo que hizo el defensa del New York Red Bull es de pena ajena.
Las selecciones nacionales en esta nueva etapa se han manejado con criterios muy puntuales y bajo la premisa que bajo advertencia no hay engaño. Si alguien se sale de los parámetros de la decencia, dentro o fuera de un campo de futbol, no será convocado de manera inmediata. Y no porque falten todavía 100 días para los Olímpicos debe ser un pretexto que la criminal patada al rival se debe olvidar al momento de hacer la lista definitiva.
Márquez perdió su última oportunidad de ir a Juegos Olímpicos, es más, ni falta hace en un equipo que en su posición tiene a varios futbolistas de calidad para afrontar la cita olímpica.
Así que se abre la puerta para algunos que sin duda lo merecen más que Rafael Márquez, porque nadie, ni el consentido de la selección deben estar por encima de las reglas internas impuestas por Héctor González Iñárritu y José Manuel de la Torre.









