¿Pues no que la basura es la que vende?
El pozo de los deseos reprimidosÁlvaro Cueva
Me preocupa mucho ese “chip” que algunos productores mediocres le han metido al pueblo de México para convencerlos de que, en televisión, la basura es lo que vende.
¿Por qué? Porque no es cierto, porque lo hacen únicamente para justificarse, porque la calidad es lo que vende y a las pruebas me remito.
¿Quién cree usted que gane más dinero a la hora de los cortes de caja: las producciones dominicales del Canal de las Estrellas o las series documentales de Discovery Channel?
¿Quién gasta más en la realización de estos productos? ¿Quién invierte más tiempo? Y, lo más importante de todo, ¿quién recupera más rápido su inversión millonaria?
A lo mejor la basura genera dinero, pero la calidad, vende más, acumula fortunas, invita a los anunciantes a cazarse con ciertas compañías, abre puertas para más negocios.
¿Por qué le estoy escribiendo esto? Porque desde ayer varias de nuestras pantallas se llenaron de estímulos y más de una mano negra se esmerará en confundir a la opinión pública filtrando números y haciendo afirmaciones delicadas para que creamos que estamos perdidos, que México adora la basura.
Usted sabe si se traga esos cuentos. La verdad es que los canales inteligentes se están forrando con mucho más dinero que los que producen porquerías con proyectos que no reciben casi nada de apoyo por parte de la prensa especializada y que usted no se puede perder.
Como Frozen Planet que se va a estrenar el próximo jueves 19 de abril a las 21:00 horas por Discovery Channel.
Se lo aviso con mucho tiempo para que lo apunte en su agenda, para que convoque a la familia y para que lo programe en el grabador de su sistema de televisión de paga.
Frozen Planet (planeta congelado) es una miniserie documental de escasos ocho capítulos de una hora que costó muchísimas veces más que cualquier lanzamiento de la televisión nacional que usted haya visto en los últimos cinco días, que tardó más de cuatro años en hacerse y que, por supuesto, está juntando ganancias por encima de todo esto.
Es el estreno de la semana, el verdadero estreno de la semana, uno de los más grandes acontecimientos televisivos de 2012, un espectáculo que ni usted ni sus niños se pueden perder.
¿De qué trata? De todo lo que hay en nuestros polos, esas regiones bajo hielo de las que, en ocasiones, conocemos menos de lo que conocemos de otros planetas.
Sí, yo sé que a pesar del resurgimiento de los documentales como género de información y entretenimiento en el cine nacional, esta clase de emisiones todavía tienen mala fama en la televisión.
Algunas personas creen que se trata de concepciones aburridas. La verdad es que esto se ha movido mucho en los últimos años y títulos como Frozen Planet pueden ser tan emocionantes o hasta más, que muchas series de la televisión internacional.
Cuando tuve el privilegio de ver con anticipación los primeros capítulos de este miniserie, no daba crédito de que lo miraban mis ojos.
¡Qué historias de acción, de amor, de terror y de suspenso! ¡Qué belleza de imágenes y sonidos! ¡Qué oportunidad de convivir y discutir! ¡Qué miniserie tan más hermosa!
Y es que cada capítulo de Frozen planet está dedicado a un asunto en especial, pero cada episodio está formado por un paquete de historias verdaderas.
De repente vemos la lucha de una foca contra un montón de orcas que la quieren hacer caer de un islote de hielo para comérsela, y haga de cuenta que estamos en el cine gritando con la más apasionante cinta de acción.
Y luego vemos el drama de un oso polar por encontrar novia, por conquistarla y ya que la encontró y ya que la convenció, allá va el pobre animal a pelearse contra otros osos para que no se la quiten.
¡Qué telenovela ni qué nada! ¡Pobre oso! ¡Cuánto amor! ¡Y cuanto empeño por retener a la pareja amada!
De veras, esto va mucho más allá de lo que estamos acostumbrados a que nos presenten como creatividad porque no me quiero ni imaginar todo lo que hay detrás de esta coproducción entre casas tan importantes como BBC, Discovery Channel y Antena 3.
En términos estéticos, Frozen Planet es un poema. Entre las cosas que jamás se habían presentado en televisión y entre las revelaciones de algunas tomas, créamelo, será feliz al mismo tiempo que aprenderá lo que nunca se imaginó.
Yo, por ejemplo, jamás había visto así los copos de nieve, jamás había entrado a una cueva congelada, mucho menos, había visto la vida submarina en el polo norte y en el polo sur.
Es nuestro mundo, el planeta en el que vivimos, somos nosotros, y es tan bonito.
Si después de Frozen Planet usted no se sensibiliza sobre la importancia de cuidar esto, es que no tiene sangre en la venas.
Luche por ver esta maravilla el próximo jueves en Discovery Channel y no crea todo lo que le dicen los productores mediocres. Hacer la cosas bien, vende. ¿A poco no?








