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El Foro Económico Mundial en Puerto Vallarta

Cubículo EstratégicoCarlos Mota

Puerto Vallarta, Jalisco. Cuando hoy a las 7:30 de la noche el gobernador de Jalisco, Emilio González, dé la patada inicial para el arranque del Foro Económico Mundial de América Latina en el malecón de Puerto Vallarta, lo hará ante lo más granado de los negocios globales: delegados de 70 países ya llegaron para debatir la gran transformación latinoamericana. Ojo: esta no es una competencia deportiva ni un tianguis para mayoristas. Aquí están desde el CEO global de Zurich, el poderoso grupo asegurador, hasta James Turley, el presidente y CEO de Ernst & Young.

Klaus Schwab lo hizo otra vez; ahora con creces. En 2011 los asistentes en Río rondaron los 600. Ahora la franquicia latinoamericana crece y atrae hasta a Mariano Rajoy —que hablará sobre ¡crecimiento económico!— y al príncipe Haakon de Noruega. El presidente Calderón eligió Jalisco, panista, para ser sede oficial, aunque mucha de la actividad y la cumbre paralela de líderes jóvenes globales ocurre en Nayarit.

Tuvo el tino el WEF de evolucionar el formato de sus discusiones. Ahora, además de los debates y las sesiones interactivas, habrá tres debates televisados, uno enfocado al liderazgo latinoamericano con la Deutsche Welle; otro sobre el futuro de México, con Emilio Azcárraga, para Univisión, y otro, con Loret, sobre educación.

Este foro construirá sus argumentos sobre datos muy positivos. ¿Cuáles? (1) América Latina ha captado más inversión extranjera directa en 2010 y 2011 que Asia, (2) México se acerca velozmente a Chile, Perú y Colombia como las economías con más facilidad para hacer negocios, (3) la esperanza de vida en América Latina se está alargando más que el promedio global, (4) la hambruna en la región cae rápidamente, (5) la matrícula universitaria latinoamericana se está disparando.

Este magno evento será, antes de la reunión del G20 en Los Cabos, uno de los últimos llamados de Felipe Calderón a la ciudadanía para “vender” la idea de que México está mejor hoy que antes gracias a nuestra inserción en el mundo global. Pero el electorado no es un cliente fácil, y quizá es demasiado tarde: las aspiraciones de los mexicanos las está capturando mejor el PRI de Enrique Peña, otro hijo predilecto del WEF.