Edición:

Murió Paulo, sobreviviente del 68 y el 71

Joel Ortega Juárez

Siempre la muerte es lamentable, sobra la muletilla que lo reitera. También siempre es inoportuna.

En la tragedia de la carretera a Toluca, lo inoportuno y lamentable se potencian en el máximo grado. Un grupo de estudiantes de Economía, encabezado por Paulo Scheinvar, fue embestido por un tráiler cuando se dirigían a Michoacán a realizar una práctica de campo. Murieron los alumnos Gilberto Octavio Barros, Blanca Hernández, María Fernanda Alvarado, Daniela Bárcenas, Axel Escalona y el profesor Paulo.

En marzo de 1964 Joao Goulart, presidente de Brasil, fue derrocado por un golpe militar; inmediatamente después llegaron a México los primeros exiliados del Cono Sur. Muchos fueron alojados en el hotel Canadá, de la calle de 5 de Mayo, es posible que entre ellos estuviese el papá de Paulo, quien llegó a México en1965 a los doce años.

Cuando era un jovencito de 16 años y estudiaba flauta acudió al mitin de Tlatelolco; estaba en un departamento del edificio Chihuahua cuando ahí se refugiaron varios dirigentes del CNH, huyendo de la balacera. Pudo salir por su aspecto infantil, y junto con un niño vendedor de chicles sobrevivió la matanza.

Como estudiante de Economía estuvo en la cabeza de la manifestación del 10 de junio de 1971, volvió a ser un sobreviviente.

Paulo estudió maestría y doctorado en la UNAM, casi desde fines de los 70 fue profesor de asignatura e interino, como lo son 68 por ciento y 85 por ciento, respectivamente, de los profesores de la UNAM. Apenas hace unos cuantos años concursó y obtuvo su nombramiento de profesor de tiempo completo.

Su labor como docente era muy estimada. Muy pocos realizan prácticas como la que estaba por emprender con sus alumnos de investigación y análisis económico en Parangaricutiro, Michoacán, cuando sufrieron la tragedia en la carretera en Ocoyoacac.

No deja de ser sintomático el que Paulo y sus cinco alumnos murieran en un accidente; es una expresión del salvajismo de un modo de vida que gira en torno al automóvil. El mismo conductor del tráiler, un joven de 28 años, es seguramente víctima de un régimen laboral salvaje que los hace trabajar a ritmos desenfrenados y a veces bajo el consumo de drogas, todo con tal de que los patrones obtengan la mayor ganancia posible.

Paulo sobrevivió al golpe en Brasil, a la matanza de Tlatelolco y a la de San Cosme, pero él y sus alumnos murieron atrapados en los hierros de un accidente producto del desenfreno de la ambición y el egoísmo.