El estancamiento de Josefina
Juan Gabriel Valencia
Olvidan que lo que parece más espontáneo y natural en una campaña política es lo que está planeado hasta el último detalle.
Al inicio del tracking diario de GEA/ISA-MILENIO había razones para el escepticismo sobre todo en cuanto a su interés analítico. Experiencias previas, unas publicadas y otras no, dan cuenta de múltiples fracasos y márgenes de error indefendibles a la hora del resultado electoral, que es lo que cuenta.
En una etapa en la que era relativamente previsible la evolución de las tendencias, en esta fase temprana parece haber ya alguna sorpresa, que sería pertinente no perder de vista.
Concluyó la semana de los primeros siete días de campaña formal. Anticipable, el candidato del PRI arrancó con pulcritud y prudencia. Después de los tropiezos de finales de noviembre y principios de diciembre, parafraseando a Lawrence de Arabia, no errores. No los ha habido en siete días. Sus spots, como dirían varios comunicadores, en términos de mercadotecnia y publicidad política son impecables. Uno por uno, la secuencia temporal de difusión, el conjunto, la estrategia implícita que por no ser evidente refleja a las claras una estrategia. Los jaliscienses se enterarán que Veracruz no solo es un puerto, sino una canción, que tiene problemas de seguridad, pero que el candidato Peña Nieto propone un ajuste en la estrategia de seguridad. Los chiapanecos recordarán que los habitantes de Nuevo León son gente de trabajo y que es injusto por lo que están atravesando. Iluminación, accesibilidad del mensaje, un político que habla como la gente común y corriente. Debe haber tomado horas de grabación y semanas o meses de preparación. No errores.
Se enojan los panistas por los compromisos ante notario. Cuando en el agregado haya 80 o 100 compromisos nacionales y alguien de la campaña de Peña nos haga el favor de agruparlos por temas —porque el elector es así, no le basta la información, la necesita organizada y entendible de inmediato—, los panistas podrán enojarse más porque ya no habrá el lugar común de la crítica prejuiciada de que no hay propuesta. Arrancó Peña el 30 de marzo con 34% de las preferencias, según GEA/ISA y se encuentra en 35.7%. Ligerísimo crecimiento dentro del margen de error, sin sobresaltos.
Lo que llama la atención si no es que se convierte en un fenómeno, al menos para mí, es López Obrador. El 31 de marzo estaba en 11.8% de las preferencias, seis días después está en 16.7%. Cinco puntos porcentuales en seis días. Una semana mitinera convencional, arcaica como es AMLO. Lo que puede explicar el cambio en las preferencias es que en el discurso de sus conferencias mañaneras la propuesta de la República amorosa se volvió menos amorosa. Contra Peña, todos los días, pero sin los excesos del chachalaqueo de 2006. Hay más seriedad en el lenguaje de AMLO y se advierte una concepción de campaña distinta con gente como Ricardo Monreal, Marcelo Ebrard, Manuel Camacho, en comparación con la grisura de Leonel Cota y Jesús Ortega en 2006. En cuanto a acciones y mensaje, no hubo gran cosa que consignar. Al tipo le funcionó volver a ser él mismo. En seis días se colocó a cinco puntos de Vázquez Mota. No es menor. Hace una semana estaba a nueve. Los (indefinidos) de GEA/ISA disminuyeron en 7% durante el mismo periodo.
La candidata del PAN, como diría mi abuelita, va de soponcio en soponcio. Llamó a “fortalecer el lavado de dinero”, se desvaneció metafórica y literalmente en el evento de seguridad del Hotel Marriot, apenas se recuperaba cuando un comensal violentado en su día de descanso le increpó a media quesadilla en Tres Marías. Vázquez Mota y su equipo quieren ser espontáneos y naturales. Olvidan que lo que parece más espontáneo y natural en una campaña política es lo que está planeado hasta el último detalle. Rumores en todos los medios sobre los cambios en el equipo de su campaña. Cifras en sus spots que no checan ni con las de su presidente Felipe Calderón con discrepancias mayores. Dice verdades que en una candidata no se dicen cuando señala que la esencia del PAN no le alcanza para la victoria, mientras a los indefinidos los captura AMLO. Mentiras como las de que ya no se venden plazas desde que ella fue secretaria de Educación, desmentida en el documental De panzazo por Elba Esther Gordillo que, según dicen, sabe de ese negocio. Física e intelectualmente desmadejada la candidata del PAN ve alejarse a EPN y ve acercarse en un gran cierre a AMLO.
Como apunté la semana pasada, sospecho que la candidata del PAN no trae nada.








