¿Por qué me está leyendo hoy?
Duda RazonableCarlos Puig
El modelo básico de negocio de los periódicos no ha cambiado en los últimos cien años. Las compañías sostienen sus actividades vendiendo espacio publicitario a empresas y gobiernos. Con el nacimiento y popularización de internet, los medios tomaron decisiones que han puesto en crisis la industria en todo el mundo.
Industria atrapada entre la tradición y la necesidad de mapear una nueva ruta. Foto: Especial
Puede ser que hoy sea el sábado que menos periódicos se vendan en México. A menos que el día 25 de diciembre o el 1 de enero caigan en sábado.
Que usted me esté leyendo hoy, que la estructura de producción informativa de MILENIO haya tenido que “inventar” un periódico impreso para hoy, que voceadores y puestos de periódicos hayan tenido que abrir —actividades que hoy son económicamente inviables— es producto de que vivimos en una transición que ha sido larga, costosa e ineficiente hacia un nuevo modelo de comunicación periodística.
En lo fundamental, el modelo básico de negocio de los periódicos no ha cambiado en los últimos cien años. Las compañías periodísticas sostienen sus actividades vendiendo espacio publicitario a empresas y gobiernos. Y tienen otro ingreso por la venta de su producto directamente al cliente/lector. Los diarios prometen a sus anunciantes que un gran número de lectores verá ese anuncio y consumirá el producto. Debe ser una de muy pocas actividades económicas que no han modificado su modelo en tantos años.
Con el nacimiento y popularización de internet, los medios periodísticos tomaron un par de decisiones que han colaborado a poner en crisis la industria en todo el mundo. La más grave es que entregaron en la red sus contenidos de manera gratuita. Salvo algunas excepciones (The Wall Street Journal, FT, Reforma en México), los diarios crearon una paradoja un tanto absurda. Si usted tenía un computadora conectada a internet podía tener acceso a lo mismo que otro cliente de la misma empresa tenía que pagar cinco o 10 pesos por adquirir. Caso único en el mundo, el de un mismo producto que se puede adquirir pagando o gratis.
El nuevo medio de distribución de contenidos trajo muchísimos más lectores, pero menos ingresos. Los periódicos trasladaron al nuevo medio de comunicación el mismo y viejo modelo de negocios: la venta de espacios publicitarios. Las cosas, por decirlo de alguna manera, no van muy bien.
Más de una década después de haber iniciado esta transición y de búsqueda de un nuevo modelo, las cosas no andan muy bien.
(Paréntesis necesario: en la industria periodística mexicana las cosas parecen no andar tan mal como en otros países, pero eso tiene que ver sobre todo con el papel del gobierno/los gobiernos como uno de los principales anunciantes en impresos. Los criterios de las entidades gubernamentales para anunciarse no son los mismos que una empresa privada. Esa forma de intervención distorsiona todo el mercado. El segundo factor es la aún baja penetración y uso de internet en el país. En algún momento esas dos cosas habrán de cambiar).
Veamos por ejemplo como andan los medios en Estados Unidos. El Proyecto para la Excelencia en el Periodismo y el Pew Center de Investigación acaban de publicar un reporte —The Search for a New Business Model— después de tener acceso a los números de decenas de periódicos estadunidenses y de hablar con sus ejecutivos.
Cito y traduzco:
“Las cifras gruesas sobre la transición digital son sombrías. Los periódicos que proveyeron de información ingresaron 11 dólares de ingreso en el impreso por cada dólar que atrajeron en internet. Así, aun y cuando el total de los ingresos publicitarios en las versiones digitales creció 19 por ciento en promedio, ese ingreso no está de ninguna manera cerca de sustituir los dólares perdidos en los anuncios en las versiones impresas, que cayeron en promedio 9 por ciento en el ultimo año. Es decir, por cada dólar que se gana en digital, siete se pierden en el impreso”.
“Los ejecutivos de los periódicos describen a una industria atrapada entre la tradición y la necesidad de mapear una nueva ruta. Muchos de ellos están preocupados porque en sus compañías hay demasiadas personas —en las redacciones, los departamentos de ventas o las consejos directivos— demasiado ligadas a las viejas maneras de hacer las cosas. Nuestra investigación revela una industria que no ha avanzado mucho hacia un nuevo modelo de negocio que reemplace al viejo modelo tradicional. Aun cuando el ingreso publicitario de los periódicos ha caído más de la mitad en los últimos años. La industria ha reaccionado con medidas aisladas como el aumento en el precio de las suscripciones, pero aun así los ingresos totales de los periódicos han caído 40 por ciento en la última década”.
(El reporte se consigue en http://www.journalism.org/node/28629)
Valga todo esto para decirle que si usted tiene en sus manos un diario impreso el día de hoy, es parte de una anormalidad.
Si tiene todas las páginas que tiene, seguramente llenas de notas que en cualquier día normal nunca llegarían a publicarse, es porque los modos de producción harían más complicado salir con la mitad de páginas. Y por eso me está leyendo a mí y a mis vecinos de página, cuando en un sábado como hoy no hay ni muchos lectores ni muchas noticias. Todo porque esta industria no ha sabido soltar amarras con el pasado y abrazar su futuro.
Twitter: @puigcarlos








