Hazaña, lejos del Olímpico
Sergio Pérez y Emilio Orrantia.
Se veía venir. La crisis deportiva de Pumas es aguda, un calvario que lacera una y otra vez, golpes que calan hondo. Un suplicio. Universidad pide a gritos el final del semestre, que el equipo tenga una reingeniería seria, profunda, que los refuerzos aterricen. Anoche Pumas recibió una palmada más, no pudo ganar, como ha sido una triste costumbre, empató 1-1 ante Monterrey y su paso en la Concachampions se convirtió en una estadística más.
Se sabía que remontar una desventaja de tres goles era una empresa con tintes de hazaña, más cuando enfrente estaba Monterrey, una escuadra que le tuvo respeto a Universidad y puso un cuadro con varios titulares. Víctor Manuel Vucetich no quiso problemas y montó un equipo que controló el partido.
Pumas hizo su esfuerzo, meras buenas intenciones, porque el funcionamiento no mejora, sobre todo a la hora de patear al arco contrario. Encontrar el gol es un padecimiento extra en el conjunto azul y oro, una deuda que no se ha podido saldar.
Por Universidad, Martín Bravo fue el que intentó más, Guillermo Vázquez puso a Javier Cortés de inicio, pero eso tampoco ayudó mucho. Bravo andaba revolucionado y no decidió bien cuando tuvo la oportunidad de acercarse a la zona de Jonathan Orozco.
Pero a Monterrey llegó su chance, César Delgado ya había desperdiciado una clara, hasta que al 34’ Ángel Reyna se combinó con el Chelito y el mediocampista no perdonó, un tiro con la zurda fue el tiro de gracia para Universidad.
En el complemento no cambió la historia, un par de tiros que Jonathan resolvió. José Antonio García empató el juego, tras empujar un balón con la derecha. Rayados está en la Final de la Concachampions con toda justicia, fue superior siempre.

Higinio Robles/Crónica








