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Borja, con un perfil azul y oro

El nuevo presidente del Patronato de Pumas es un apasionado del club y de la UNAM; mientras diseña el plan, repasa su vínculo con esos colores.

Jorge Borja Navarrete observa el Estadio Olímpico con emoción, contempla vacío ese monstruo de pasión, él estuvo presente en aquel partido de Pumas cuando logró el ascenso frente al Cataluña de Torreón hace 50 años. Ahora, ha sido electo presidente del Patronato de un club al que transpira, y dice a La Afición que la pasión por Pumas “es algo que se trae en el ADN”.

Borja Navarrete mira de frente, aprieta la mano cuando saluda, se muestra atento, habla de beisbol, un deporte que le gusta, pero aclara que el futbol es el preferido. Habla de las nuevas tecnologías y de cómo éstas son empleadas para tener una cobertura global de todos los deportes.

El ingeniero atiende de buen humor, en pleno rayo de sol se hidrata y bromea “ahora que me vean bronceado dirán que estuvieron buenas las vacaciones, pero cuáles... Acapulco en la azotea”, dice, mientras el primer equipo se dispone a empezar una práctica más.

Tiene seis días en su nuevo puesto, pero apenas unas horas en las que ha empezado a despachar de facto. El plan deportivo aún es una minuta, con tan poco tiempo en el mando, ha ido empapándose de la actualidad del club, aunque sabe que en un par de semanas deberá empezar a ejecutar acciones claras que sean tangibles a partir de la siguiente temporada.

Pero qué siente por los Pumas, ese cúmulo de emociones no son de unas horas, sino de años, por eso sonríe cuando repasa en su memoria los momentos que ha vivido de cerca. Éstos son los sentimientos de Borja Navarrete hacia Pumas, los cuales deberá empezar a transmitir.

“Siente uno una responsabilidad muy importante, tomar este puesto es para mí muy honroso”, dice, y agrega que el primer juego que observó fue “cuando subió Pumas a la Primera División (9 de enero de 1962), estábamos en clase, aquí en la Facultad de Ingeniería, vinimos en la noche a ver el juego. Sentí una gran satisfacción, gritaba y me emocionaba, es algo que uno ya lo trae en el ADN”, resalta.

Pero con esa pasión por Pumas está una más grande, la que siente por la Universidad Nacional Autónoma de México, la cual “viene de hace mucho tiempo, es un legado de mi padre, fue ingeniero, maestro universitario, somos nueve hermanos: dos mujeres y siete hombres, todos egresados de la Universidad que nos dio la oportunidad de tener una educación de alta calidad y en consecuencia el agradecimiento hacia la Universidad es enorme y colaborar con ella es un orgullo”.

Ingeniero egresado de la UNAM, Borja formó parte de la Junta de Gobierno de la máxima casa de estudios, a la cual fue integrado el 17 de agosto de 2007, precisamente en sustitución de un colega suyo que también fue presidente de Pumas: Javier Jiménez Espriú. Borja es un hombre cercano al rector José Narro, tanto que marcharon juntos en la celebración de los 100 años de la máxima casa de estudios.

Pero hay que hablar de la actualidad, el presidente de Universidad ha visto los juegos de la temporada pues ha acudido “al 8 por ciento de los partidos. Y a uno le preocupa el equipo; sin embargo, la labor que se está haciendo con las fuerzas inferiores es muy positiva, son jóvenes que tienen que superar la tensión de jugar en un escenario como éste, lleno con la exigencia del público o de visitante que es muy similar la presión, pero siempre con el compromiso de lucir, hacer lo mejor y ganar”.

Borja ha visto pasar múltiples generaciones de jugadores, y ahora que llega a la presidencia se le cuestiona qué significará ser de Pumas en su gestión: “una mística, la Universidad tiene una cantidad de valores enormes, el único propósito es tener éxito y hacer un trabajo desinteresado.

“Pumas es un equipo referente y no debe dejar de serlo, la imagen del equipo se refleja en la tribuna y en la comunidad y el éxito es importante tenerlo, pero vamos a buscar jugar bien, que el aficionado esté satisfecho por la manera en cómo juegan en cómo se comportan, cómo ganan y en cómo responden a la adversidad, la garra del equipo y el espíritu”.

Además, menciona que Pumas debe ser protagonista, debe aspirar a calificar en el torneo, ya en la Liguilla están otros equipos que pelean, pero eventualmente se debe buscar el campeonato, ahí están las bases de un mandato que apenas inicia.

Borja se despide, bromea, posa para las fotos con soltura, observa el Olímpico vacío, en diciembre, después de un torneo al mando y con un plan trabajado, le gustaría verlo lleno en una Final.

Jugadores favoritos

“Luis Flores, David Patiño, Carlos Calderón de la Barca, Alberto Echávarri, Carlos Peters, Nicola Gravina, Miguel Mejía Barón, Héctor Sanabria; una gran cantidad de universitarios que fueron símbolos del equipo”.

Momentos especiales

“Uno de los más felices cuando Pumas le ganó el campeonato a Cruz Azul 3-2 (temporada 1980-81) con goles de Manzo, estaba todavía Hugo Sánchez. Y uno de los tristes fue perder el campeonato en Querétaro (con América en la temporada 1984-85”.

Higinio Robles/Ciudad de México