Indie-O Fest 2012
Sonido & VisiónFernando Cuevas
Regresa este sugerente festival para posarse en nuestras orejas el sábado 7 de abril: una buena forma de aprovechar la vacación y salir disparado al visitable DF, ahora que los nativos dejaron calles y cielo semivacíos, aunque no se note mucho. Veamos.
CHICAS SUPERPODEROSAS
Wild Flag, en cuyo nombre lleva el homenaje al punk, hizo su presentación con disco homónimo en el 2011: intensidad femenina puesta al servicio de cortes directos de apariencia y fondo roquero, donde todas cantan –unas más que otras-, mientras un par de guitarras, teclados de soporte y una propositiva batería le ponen sensibilidad e intensidad al asunto por partes iguales. Ellas aman el sonido cual carta de amor (Romance) y exigen que se tomen riesgos con vitalidad envolvente (Racehorse), no sin dejar constancia de su tono inquisitivo (Black Tiles).
Integrado en Portland a manera de supergrupo por las Sleater-Kinney Carrie Brownstein y Janet Weiss y por Rebecca Cole (Minders) y Mary Timony (Helium), recordando a la añeja escuela de las rrriot girls (The Slits), mantienen la energía aunque se le añaden creativas estrategias armónicas de marcado contraste (Glass Tambourine, Future Crimes), pausas liberadoras (Something Came Over Me) y elusivos arranques de vocalizaciones rebeldes de falsetes catárticos (Boom, Short Version); el teclado toma el control por momentos (Endless Talk) o bien la batería (Electric Band), según convenga a los propósitos de la pieza.
DOS PARTES DE SONIC YOUTH
Colaborador de diversos proyectos artísticos alternos, además de ser pieza clave del mítico grupo referido, Thurstone Moore se ha dado tiempo para aventurarse en solitario, tanto en el terreno experimental como en el formato de canciones: ahí están el brillante Psychic Hearts (95), las odas a la improvisación tituladas Klangfarbenmelodie… And the Colorist Strikes Primitiv (95) y Three Incredible Ideas (01) o el redondo Trees Outisde the Academy (07), como ejemplos contundentes de un músico que parece reacio a la quietud estilística. Ahora, con producción de Beck y en tono de trovador reflexivo, guitarra en mano y juegos de cuerdas contextuales, Thurston Moore entregó el evocativo Demolished Thoughts (11), uno de los discos clave del año, con una poética que revisita temáticas religiosas, mundanas y todo lo que quepa en medio.
Por su parte Lee Ranaldo ha estado también muy movidito dentro del escenario de la vanguardia neoyorquina, ya sea con su grupo alterno The Fluks (chéquese el guiño dadaísta), como poeta, productor y como solista, tal como se deja escuchar en From Here to Infinity (87), seguido de Scriptures of the Golden Eternity (95) que captura lances en vivo con alta dosis de sustentada improvisación y de Amarillo Ramp (For Robert Smithson) (97), en honor a la gran escultura de tierra realizada por el artista en 1973. Visitando los terreno del free jazz junto a William Hooker, grabó el absorbente Oasis of Whispers (05) y tras otros trabajos de exploración sonora, viene con Between the Times and Tides (12) bajo el brazo.
BAJA FIDELIDAD, SABOR CASERO
Kurt Vile y su banda The Violators debutó en solitario con Constant Hitmaker (08), después de conformar el dueto War on Drugs, conocido por el largo Wagonwheel Blues (08). Con aroma de hogar y reducida fidelidad pero mucha sazón, el de Filadelia empezó a sonar fuerte en los ambientes de los trovadores generados en las salas de sus hogares. Tras un minidisco titulado God is Saying This To You? (09), grabó los dos álbumes que le darían el reconocimiento merecido: el consistente Childish Prodigy (09) y, sobre todo, el grandioso Smoke Ring for My Halo (11) rico en texturas y colores, con una escritura más acabada que viaja de un cierto cinismo a un pesimismo narcótico y una guitarra convencida de arropar a esa vocal por momentos recordando a Lou Reed.
Mientras tanto, la propuesta del de Idaho Trevor Power, conocida como Youth Lagoon, tomó forma definitiva con The Year of Hibernation (11), uno de los debuts clave del año enmarcado en un pop que pretende capturar ambientes caseros, antes que la precisión sonora: fragilidad ensoñadora, angustia contenida y una ligera dosis de sicodelia al tiempo que nos dejamos llevar por un arcoiris en cuyo final será difícil encontrar la olla con las monedas de oro, pero sí al menos un poco de refugio emocional.
Por su parte, City and Colour es el proyecto desenchufado de Dallas Green, líder de la banda canadiense hardcore Alexisonfire, en el que explora terrenos más cercanos al rock alternativo de cantautor. Después del EP The Death of Me (04), apareció su primer largo, titulado Sometimes (05), al que le seguiría un álbum en vivo y el sólido Bring Me Your Love (08). Para su participación en el festival, trae un reciente as bajo la manga: Little Hell (11), como para recordarnos que uno se va creando sus íntimos y muy personales infiernos.








