“No nos vamos a ir, aquí están nuestras tierras”
Calderón estuvo en la Costa Chica.
No se olvide de nosotros”, gritó una mujer al presidente Felipe Calderón, quien visitó un par de viviendas de las más de 16 mil afectadas por el sismo de 7.4 grados Richter del pasado 20 marzo. El mandatario informó que el Fondo Nacional de Desastres Naturales se abocará a restablecer la infraestructura y anunció un programa de empleo temporal.
Desde que ocurrió el segundo sismo más fuerte de México desde 1985 se presentaron 280 réplicas, “no deja de temblar, tenemos miedo. Ayer hubo uno bien recio. Las autoridades nos han dicho que sí nos van a ayudar, pero no dijeron cómo, si van a tumbar la casa o nos harán una casita buena, estamos esperando”, dijo Lucía Hernández.
Las cuarteaduras de hasta más de 10 centímetros en las casas obligaron a sus habitantes a dejar sus viviendas, aunque algunos se resisten a salir de ellas. Como una de las vecinas que visitó el Presidente, quien le dijo que junto con su hija duerme fuera de su cuarto, lo que está provocando daños a la salud del menor. En Oaxaca se reportaron 46 mil damnificados.
En las calles de este poblado se observaron a tres decenas de personas. Esperaban detrás de una valla metálica para ver al jefe del Ejecutivo federal. A su paso, todos le extendieron la mano y el saludo fue correspondido.
Ninguno de los afectados le exigió la reconstrucción de las 2 mil viviendas con pérdidas totales, él tampoco prometió nada, tal vez, por la veda electoral.
“Vamos a estar aquí hasta superar la emergencia”, dijo el mandatario federal a los habitantes. Calderón entró a cuatro casas con tejas caídas y paredes de adobe. Platicó con algunos de los afectados. Incluso, hasta agarró a “Danilo”, un periquito, mascota de un niño.
Tras una reunión de evaluación, a la que asistió el gobernador Gabino Cué, así como funcionarios federales y municipales de 28 comunidades de la Costa Chica, el Presidente propuso reconstruir nuevas viviendas que soporten los sismos, y en caso de que los habitantes acepten, reubicarlos en otros pueblos que ofrezcan mejores servicios que los que tienen, como agua, drenaje, luz y educación.
Calderón mencionó que “nosotros estamos en la disposición de iniciar de inmediato el programa de reconstrucción de vivienda”, antes de que comiencen las lluvias, las cuales se esperan para dentro de 50 días, aproximadamente.
“No nos vamos a ir, aquí están nuestras tierras”, dijo a MILENIO Juan, un hombre que se cubría del sol debajo del tejado de su vivienda a punto de venirse abajo.
Calderón comentó que las autoridades federales visitaron 20 mil 66 casas, de las cuales 16 mil 233 sufrieron daños, así como 38 escuelas, 74 aulas y 54 edificios públicos, entre palacios municipales, clínicas, bibliotecas e iglesias.
“No están solos, estamos decididos los tres órdenes de gobierno y la sociedad a ayudarles a superar la emergencia y le agradezco al gobernador la oportunidad”, indicó Calderón.
También dijo que en una primera etapa las autoridades darán apoyo de empleo temporal (con salarios de poco más de mil pesos) a los damnificados, para empezar la reconstrucción de sus hogares.
En tanto, el gobernador oaxaqueño aseguró que en esta comunidad se entregaron apoyos a 17 familias que viven de la elaboración del pan de pico, por un monto de 5 mil pesos, y mencionó que un total de 716 hornos en la región presentaron algunas afectaciones.
Calderón también reconoció al Ejército por su apoyo en tareas de rescate, auxilio y de protección de las familias damnificadas a través del Plan DN-III, que se mantendrá por el tiempo que sea necesario para hacer frente a la contingencia.
Posteriormente, el Presidente se fue y a su paso observó las casas en malas condiciones y a un par de jóvenes colocando tejas nuevas en sus viviendas.
Silvia Arellano








