Edición:

El fin del "show" de los presuntos

Duda RazonableCarlos Puig

La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal dio a conocer hace unos días una recomendación que debería circular por procuradurías, secretarías de Seguridad Pública y policías de todo el país, incluyendo, por supuesto, las federales.

La comisión acumuló una serie de casos que, lamentablemente, son “normales” y los hizo lo que deben ser: una aberración.

La averiguación trata de la “Exhibición de personas, publicidad de su información confidencial y la contenida en los expedientes de averiguación previa…”, es decir, esa tan mexicana costumbre —y no sólo del Distrito Federal— de pasear a ciudadanos arrestados frente a los medios de comunicación, a veces esposados, siempre con cara de “¿yo qué hago aquí?”, mientras un vocero, en el peor de los casos un funcionario de alto nivel, lee un rosario de acusaciones.

Hay vidas, reputaciones, relaciones que se acaban para siempre por ese aplastamiento de la presunción de inocencia.

Los medios, sobre todo los electrónicos para quienes está montado el show, han sido cómplices de esta anormalidad.

Pues a pesar de los años que llevamos acostumbrados a tal cosa, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, en una decisión insólita, ha dicho que ya basta.

Cito la recomendación 03/2012: “Concretamente, la presunción de inocencia se impone como rector absoluto de la labor de un Estado Democrático de Derecho, de esta forma el Ministerio Público, al investigar debe acatar tal garantía y conducir una investigación objetiva para que la autoridad judicial esté en condiciones de condenar o absolver”.

La recomendación contiene una lista vergonzosa de casos en que los detenidos fueron presentados ante los medios, anunciada en conferencia de prensa su supuesta culpabilidad, y luego fueron todos exonerados, algunos ni siquiera llegaron frente a un juez, porque ni esto tenían las autoridades y el Ministerio Público los soltó.

Hay otra lista de presuntos que fueron anunciados ante los medios como superdelincuentes, y luego, a la hora de la hora, resultaron con delitos menores.

Dice la recomendación: “La exhibición, declaraciones y discursos rendidos por las autoridades relativas a culpar a esas personas cuando no habían sido condenadas por los jueces y tribunales competentes crearon una relación incriminatoria entre el delito y ellas, estigmatizándolas con el signo de culpabilidad, además de generar en la opinión pública y en los medios de comunicación información que a su vez produjo opiniones incompatibles con la presunción de inocencia”.

El nuevo sistema de justicia penal, el principio de que todos somos inocentes hasta que se nos pruebe lo contrario, exige que los desfiles de presuntos frente a las cámaras y los medios se acaben.

El ombudsman capitalino ha dado el primer paso.

La Procuraduría del DF debe suspender las presentaciones, y el resto del país, tomar nota y hacer lo propio.


Twitter: @puigcarlos