El excepcional David Mark Berger
Sobre héroes y hazañasGilberto Prado Galán
Sobre el malhadado septiembre olímpico de Munich 1972 se ha escrito la mar. Se aborda (y es natural) el asunto de manera global: once miembros de la comitiva israelita fueron primero secuestrados y luego asesinados de manera brutal por un grupo árabe denominado Sptiembre Negro. En la lucha por liberar al equipo murieron también un policía alemán y cinco terroristas. Yo quiero detener la mirada en uno de los atletas muertos en aquella terrible ocasión: David Mark Berger. Focalizo a David Mark por su carácter de múltiple excepcionalidad respecto de sus compañeros de equipo. Era el único americano del grupo. Había nacido en un pueblo de Ohio llamado Shaker Heights. Procedía de una familia rica y se había casado con una joven israelí.
Estudió maestría en administración de empresas y doctorado en leyes en la Columbia University. Fue un alumno brillante. Este hecho gestó la broma del padre de David: “Quizá no logres ser el mejor levantador de pesas del mundo, pero ciertamente sí serás el más inteligente”. De hecho David Mark pidió ir a la olimpiada sólo para cumplir el sueño de participar. Sabía que no ganaría medalla alguna. Tres días antes del secuestro fue descalificado en la primera fase, pero sus compañeros lo apreciaban por su carácter afable y su talante generoso y carismático. Otra distinción que debemos hacer es la naturaleza de su desenlace, la curiosa condición de su muerte. Al contrario de sus compañeros (que murieron baleados), Berger padeció un calvario en ese trance: primero herido con bala en hombro izquierdo, luego golpeado y herido en sus piernas, después gaseado y, finalmente, en el interior del helicóptero sufrió la explosión de una granada. La autopsia demostró que Berger había muerto asfixiado. Otro punto de distanciamiento en contraste con sus compañeros de comitiva es que el cadáver de David Mark Berger fue trasladado a Estados Unidos por orden expresa del entonces presidente Richard Nixon.
El cinco de marzo de 1980 el Congreso autorizó el monumento conmemorativo de David Berger. Se encuentra en el pueblo Beachwood, Ohio. Además de la estatua del pesista podemos observar en ese lugar una bella escultura con los aros olímpicos partidos a la mitad, truncos, como recuerdo de que aquellos juegos olímpicos de verano fueron interrumpidos por el secuestro y la muerte de los rehenes israelíes.
Como dato curioso deseo agregar que en la busca de información acerca del héroe de Ohio me topé con esto: el gimnasio donde entrenaba David (Maccabi, Tel Aviv, Sports Club) está pidiendo donaciones para no quebrar. Y justo destaca en su estrategia promocional la forzuda imagen del levantador de pesas David Mark Berger, cuando la muerte aún no le nimbaba el esqueleto.
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