Madonna, Britney y Bieber cantando "narcocorridos"
Política ceroJairo Calixto Albarrán
Hay días en que la capacidad de asombro hace más agua que la reputación de García Luna Productions. Y es que se me incentivaron los asombros al saber que, según nuevos cálculos de la Comisión de la Función Pública de la Cámara de Diputeibols, la Estafa de Luz costó 95 millones de pesos más del de por sí gordo sobreprecio con el que nos la dejaron caer. Qué maravilla, cada vez le falta menos para que cueste lo que un rascacielos en Dubai.
Y luego, cuando todo parecía tranquilo, aparece la señora Wallace en actitud chepinesca al declarar, seguramente por culpa de las inclemencias del sol primaveral, que en Iztapalapa gobierna el PRD por culpa del analfabetismo. Digo, lo bueno es que casi la supera ese Juanito de la intelectualidad que es Gabriel Quadri, quien, con su aplomo de ecologista de verdad, ya anunció que empezaría su campaña en traje de buzo.
Pero lo que sí rompió con todos los récords fue que un grupo de soldados yanquis, veteranos de las eternas guerras santas en Medio Oriente, le querían quitar las oportunidades a nuestros compatriotas al buscar ser reclutados cual sicarios por Los Zetas.
O sea, como si no hubiera suficientes mafias locales, a estos oportunistas lo único que se les ocurrió pasar de springbrakers a wetbacks. Y no es que uno sea xenófobo, pero se ven muy mal los gringos tratando de usurpar funciones. Nomás falta que un día Justin Bieber, Britney Spears y Madonna, para acabarla de amolar, se pongan a cantar narcocorridos. No se vale.
Si de veras querían vivir una experiencia rudísima, tendrían que haberse metido de granaderos en un América-Pumas o de acarreados en un mitin del PRI. Aquí entre nos, quién nos iba a decir que Dios nos permitiría ver cómo esos temibles representantes de la re-re-represión, los granaderos, hoy son atormentados por las porras pamboleras.
A don Luigi Echeverría le debe haber dado dispepsia y Miguel Nazar Haro debió revolcarse en su tumba. Pero quizá se puede hallar una explicación en la entrevista que mi camarada Pablo Pérez, en la sección QRR, le hizo a una granadera. Ella afirma que los maestros son más violentos que la Rebel, porque “ellos lastiman con las palabras”.








