Edición:

Arriba México 41 años después

Sergio Pérez es el segundo mexicano en subir al podio en F1 y rompe una larga ausencia entre los mejores, luego de que ayer concluyó en segundo sitio en el Gran Premio de Malasia. Pedro Rodríguez había sido el último en lograrlo cuando fue el número dos en el Gran Premio de Holanda de 1971.

Pasaron 14 mil 889 días para que un podio de Fórmula Uno tuviera a un piloto mexicano. A partir de este domingo 25 de marzo ya nadie podrá ponerle la etiqueta a Sergio Pérez de ser un pay driver y el piloto dio el paso al siguiente nivel en la Fórmula Uno cuando consiguió su primer podio dentro de la máxima categoría al concluir en segundo sitio, sólo segundos detrás del ganador Fernando Alonso (Ferrari), logrando de paso, el mejor resultado para la escudería Sauber como equipo independiente.

Curiosamente, las dos primeras posiciones del podio vivieron historias semejantes. Tanto Alonso como Checo tardaron 19 carreras en la máxima categoría para sumar su primer podio, ambos fueron propulsados por un motor Ferrari y consiguieron un objetivo que parecía inalcanzable; y es que las condiciones de lluvia extrema permitieron un grado de igualdad entre los competidores, donde el potencial aerodinámico de cada monoplaza pasó de lado y fueron las manos las que brillaron.

Sauber y Pérez dieron el golpe maestro apenas en el inicio de carrera. Con apenas un giro se le ordenó ingresar a fosos para colocarle neumáticos de lluvia extrema, mientras todos corrían con gomas de lluvia intermedia. La estrategia mandó al mexicano a la última plaza pero, en tan sólo unos giros, todos los competidores siguieron los pasos del mexicano.

El sacrificio inicial les pagó y escaló hasta la tercera plaza antes de que se suspendiera la competencia 45 minutos ante la imposibilidad de maniobrar en el circuito de Sepang por la intensa precipitación.

Después del reinicio, Checo se convirtió en el más veloz de la pista. Giro tras giro obtenía una nueva vuelta rápida opacando a Fernando Alonso, Lewis Hamilton (McLaren) y Sebastian Vettel (Red Bull), hasta llegar a estar a sólo 0.3 segundos del bicampeón asturiano, quien iba al frente de la competencia. Cuando el liderato estaba en riesgo y parecía inminente el rebase, llegó un respiro para Alonso tras un despiste del mexicano en los últimos cinco giros.

Checo recibió un mensaje desde su pit: “Conserva la posición, la necesitamos”, algo que desconcentró al tapatío cuando ajustaba todo para pasar al bicampeón de la Fórmula Uno y estrella de Ferrari.

Tal vez lo más destacado del mexicano fue su manejo con neumáticos de lluvia intermedia cuando la pista comenzaba a secarse. Checo encontró las escazas líneas con agua para mantener con vida las gomas, y de paso, poner hasta 11 segundos de diferencia respecto al tercer sitio, Lewis Hamilton, quien no logró recortar la diferencia más allá de los siete segundos. Simplemente el mexicano escapó cual Speedy González.

La carrera puso en evidencia el momento por el cuál atraviesa Red Bull, escuadra bicampeona. Sebastian Vettel, doble monarca de la categoría, quien quedó fuera de los puntos luego de que su neumático trasero izquierdo reventó y lo obligó a una detención más en fosos para mandarlos al sitio 11. El australiano Mark Webber consumó la cuarta plaza de carrera, un resultado a favor del equipo austriaco para mantenerse segundos de la clasificación de constructores.

El finlandés Kimi Räikkönen de Lotus finalizó por segunda carrera consecutiva dentro de los puntos, ahora en quinta plaza, mientras en Australia fue séptimo.

Ya con el ondeo de la bandera a cuadros en el recuerdo, Checo recibió la felicitación de Alonso y Hamilton, y minutos después, apareció en el podio, donde recibió el trofeo como segundo lugar y luego el baño de champaña, un baño que no recibió un piloto mexicano en este nivel en los últimos 41 años, luego de que Pedro Rodríguez terminó en segundo sitio en el Gran Premio de Holanda el 20 de junio de 1971.

Redacción/ Malasia