El Clero y sus controversias
IntrascendenciasAlejandro U. Alemán T.
Si se reanudaron las relaciones diplomáticas con el Vaticano en 1992; relaciones que estaban rotas desde 1867, precisamente cuando se legislaron las Leyes de Reforma, si por vez primera, el Santo Papa va a ser recibido como Jefe de Estado, no entiendo la oposición de los manifestantes a protestar por la libertad que le conceda, al Clero, la modificación del controversial artículo 24 Constitucional. Imposible para un país que presume y se siente orgulloso de su Democracia, que en su Constitución existan prohibiciones para un grupo de mexicanos. El Cardenal Norberto Rivera y yo debemos tener los mismos derechos para participar en política y fundar colegios “confesionales”. Hubo, es cierto, en pleno siglo XX, azuzamiento de la feligresía de parte del sacerdote Enrique Meza Pérez, para que devotos masacraran a unos trabajadores de la UAP; en el pueblo de Canoa, Puebla, acusándolos de “comunistas y enemigos de Dios”. El Clero, malamente, lo cobijó y evitó su justo castigo, pero es un hecho que si retrocedemos 300 años en el respeto a la secularización y a la laicidad neutra de nuestra Constitución, si permitimos que en pleno siglo XXI, la Santa Inquisición, ahora llamada suavemente “La Congregación para la Doctrina de la Fe”, no hace mucho revivida; como el monstruo del Dr. Frankestain”; por el dignatario Joseph Alois Ratzinger; vuelva a cometer atrocidades sin fin; creo que deberíamos afrontar que es la voluntad de una mayoría de población dogmática, fanática, clerical, antijuarista, antireformista, cristera, y cerrada de entendimiento, a reserva de mejorarla. Es la gente masoquista que se autoflagela para no sentir ansias sexuales, que se martiriza cargando fardos de ramas espinosas sobre el torso desnudo y cruces de pesada madera; en Semana Mayor, que sufren desollando sus rodillas en los templos y en la calle o en su defecto usan, durante años, un hábito para pagar mandas al Santo de su devoción. Padres de Familia que pugnan porque sus “retoños” tengan una adoctrinación en la fe católica y pagan primero los diezmos religiosos que los impuestos gubernamentales. Los que consideran que vale solamente la Fe de Bautismo y el matrimonio religioso sobre los documentos civiles; que adornan sus domicilios con toda clase de imágenes religiosas católicas y se persignan a la menor provocación. Los que desean que sus dogmas religiosos; muy respetables y claro, les asiste el derecho de imponerlos a la feligresía católica; se siembren en la Constitución Política, para ser obligatorios, como la prohibición del matrimonio entre homosexuales o del aborto desde el primer segundo de la concepción, la eutanasia pasiva. Prohibición de toda clase de anticonceptivos, incluyendo la abortiva píldora del día siguiente y creo, no me consta, que hasta la masturbación. Mi muy particular acepción de Democracia es permitir que la mayoría del pueblo haga lo que le plazca, siempre y cuando no atropelle derechos de terceros y pragmáticamente esperemos a ver que sucede y ya me voy porque tengo que ensayar la “Pastorela” y yo la hago de Mefistófeles. Mejri tin epómeni evdómada (Hasta la próxima semana) .








