Menos muertos, menos robos, menos secuestros
Duda RazonableCarlos Puig
Poco a poco parece confirmarse con datos la idea de que el crecimiento de la violencia en el país se ha estabilizado. Cito a Eduardo Guerrero: “Durante 2011 alcanzaron su madurez los principales procesos detonados por la agresiva política de seguridad pública iniciada en diciembre de 2006. Después de un ascenso vertiginoso, los niveles de violencia se han estabilizado lentamente. En algunas ciudades incluso es posible identificar una recuperación sostenida” (Nexos, febrero 2012).
No creo que haya tiempo de que, para efectos electorales, el gobierno logre cambiar la percepción dominante —según la mayoría de encuestas— que su estrategia no ha funcionado y hay que cambiarla. Lo que está sucediendo, si se consolida, debería ser del máximo interés de los candidatos. Entender qué sucede y sobre todo por qué; podría dar pistas de hacia donde se debería dirigir la estrategia en el próximo sexenio.
Y una pista la podría dar Ciudad Juárez.
Símbolo de todo lo que ha andado mal, la ciudad de los 10 mil homicidios en los últimos cinco años comienza a mostrar mejoras reales en sus estadísticas de seguridad.
En homicidios, el último bimestre del año pasado fue el mejor en dos años. Nada que celebrar si tomamos en cuenta que aún hubo 225 homicidios entre noviembre y diciembre del año pasado. Pero esta es una ciudad que enero y febrero de 2011 acumuló la friolera de 537 homicidios; el doble.
El robo de autos con violencia ha disminuido 44 por ciento en un año.
En noviembre y diciembre no se reportó por primera vez en años secuestro alguno. En cobro de derecho de piso el último trimestre del año fue también el más bajo en 24 meses.
En fin. No se trata de decir que Juárez ya la hizo. Por supuesto que no. Los números aunque mejores siguen siendo dramáticos. El deterioro era tal que serán años de reconstrucción. Pero a diferencia de otros estados, y sobre todo de otros tiempos, los indicadores se mueven en el sentido correcto.
Los juarenses saben bien por dónde podrían estar las explicaciones porque son ellos quienes las han trabajado. Desde la creación de “Todos somos Juárez”, la sociedad civil ha forzado a que cada mesa de trabajo, cada comisión sean de verdad, trabajen.
En la mesa de seguridad, por ejemplo, están sentados el gobierno federal, el estatal y el municipal; además de ciudadanos sin puesto público alguno, más representantes formales de organizaciones no gubernamentales; se reúnen en plenaria una vez al mes, y en comisiones hasta dos veces a las semana para supervisar programas, modificar estrategias, apalancar otras. Trabajan, pues.
La coordinación de la plenaria —esto no es menor— está en manos de los ciudadanos.
A decir de juarenses con los que hablé en estos días lo que ha cambiado es la dinámica entre niveles de gobierno ahora sentados en la misma mesa, y en esa misma mesa los gobernantes sentados teniendo que escuchar a representantes de la sociedad y ponerse de acuerdo. Nada de esto sucedía antes.
Una tragedia humanitaria sin precedentes hizo que esto sucediera. Ahí van. Tal vez se podría comenzar a replicar el modelo en otras partes, antes de que estalle la crisis.
Twitter: @puigcarlos








